En la campaña electoral de las pasadas elecciones generales, hubo un tema sobre el que se pasó casi de puntillas, y no por que no sea un tema que afecte a mucha gente o porque no sea de gravedad extrema. Afecta a una de cada 6 mujeres embarazadas en España y es la primera causa de muerte en nuestro país, siendo casi el doble en número que las provocadas por afecciones cardiovasculares. Me refiero al aborto provocado. Nuestros políticos no parecen interesados en, si quiera, mostrar preocupación por el drama que afecta a 100.000 mujeres cada año (100.000 en el último recuento publicada, ya que la cifra aumenta un 10% cada año desgraciadamente), por las cien mil muertes de bebés indefensos, por el grave problema social, moral y demográfico que supone que no lleguen a nacer una de cada seis personas que deberían hacerlo. Ello por no hablar de la falta de interés por hacer cumplir la ley y perseguir los delitos cometidos contra la actual ley del aborto o los delitos fiscales que desde el propio ministerio de sanidad se suponen que cometen los negocios que practican los abortos(la diputada de Izquierda Unida Marisa Castro Fonseca asegura que “al menos en Isadora -clínica de la que es presidenta del consejo de administración y socia- se declaran todas las interrupciones de embarazo que practica, no como en otras”, y la Jefa de Salud de la Mujer y del Niño del Ministerio de Sanidad, Sagrario Mateu, dijo en 2006:”En el ministerio calculamos la cifra real en el doble de la oficial”)
Pero lejos, lejísimos, de la manera en la que los políticos ven y hacen ver la realidad a la sociedad, está la realidad, el sufrimiento, el horror, el crimen. Por todo ello, desde hace tiempo se multiplican los actos de rechazo contra el aborto desde diferentes asociaciones y colectivos. Y por todo ello el próximo domingo 30 de Marzo, a las 12 de la mañana, partiendo de la plaza Circular de Murcia, tendrá lugar una gran marcha
“Por la Vida”, para decirle a las mujeres que no están solas, y que el aborto no es la solución para nada. A los políticos, que una parte de la sociedad no está dispuesta a seguir contemplando tranquilamente cómo ellos miran hacia otro lado ante uno de los mayores problemas de nuestra sociedad, y a los negociantes del aborto que hay quienes están dispuestos a que el peso de la ley caiga sobre los que cometen crímenes.
