Articulo del secretario general de Familia y Vida

Me va la vida en ello
Espero que quienes lean este artículo que me dispongo a escribir, sigan teniendo el mismo buen criterio de mí, si es que este se daba, que tenían antes de escribirlo. Y esto lo digo siendo consciente de que muchos ya conocen lo que voy a decir pero otros muchos no es así y creo que no tendrán muchas oportunidades, si se me permite la licencia, de escuchar lo que a continuación escribiré. No son muchos quienes han criticado la situación actual en torno al aborto tal como yo lo haré desde aquí.
Muchos de los que leerán este artículo me han pedido estos días mayor presencia en el debate, parece ser que un momento tan candente en torno al aborto lo merecía. Muchas de estas propuestas proceden de personas que como yo damos nuestro tiempo, nuestra entrega y mucho más por defender la vida de los no nacidos. Puede ser que el desconcierto de todo lo sucedido haya provocado en mí una ofuscación que me ha mantenido con menos pronunciamiento público pero no menos inquietud y consciencia del asunto.
Vuelvo a pedir perdón y allí van dos máximas previas que no se deben ver afectadas por lo que más adelante diré: quienes creemos en la persona, desde el primer momento de su existencia, debemos oponernos al Proyecto de Ley que nos ha preparado el Gobierno y debemos acudir, por lo tanto, a la manifestación que el próximo sábado 17 se celebrará en Madrid.
Y dicho esto anterior, y ratificado, diré que el Proyecto de Ley que va a regular el aborto por parte del Gobierno actual no es en sí mismo más malvado, o sea, más abortista que la regulación actual que padecemos:
​- El proyecto de ley, como novedad, establece la posibilidad de utilizar el aborto en las primeras 14 semanas sin motivación de ningún tipo, únicamente deberá comunicarlo con tres días de antelación en los que habrá de ser informada de sus derechos y de las ayudas si decidiera seguir adelante con el embarazo y no interrumpir la vida de quien viene al mundo. Ante esta posibilidad de plazo, desaparece el supuesto o indicación de violación.
​- En el supuesto de malformación del niño, el plazo para terminar con su vida continúa siendo el mismo, 22 semanas.
​- En contraste con la situación actual, el Proyecto de ley limita la posibilidad de abortar a las 22 semanas en los supuestos de problema psíquico y físico de la madre. Es más, exige de dos informes de especialistas distintos que certifiquen dicha anomalía a diferencia de la legislación actual que hablaba de un informe de especialista distinto. En este supuesto la legislación vigente daba lugar al aborto libre, permitía terminar con la vida del niño hasta el mismo día antes de nacer, supuestamente con el informe que argumentaba los daños psíquicos, pero hasta el mismo momento de nacer. Eso sí, la futura regulación deja abierta la posibilidad de que en situaciones excepcionales de enfermedades o malformaciones incompatibles con la vida lo autorice por encima de este plazo, tanto en este caso como en el anterior, un equipo pluridisciplinar.
​Siempre me ha llamado la atención el desconocimiento o la sorpresa que mostraban muchas personas cuando les comentabas que con la actual regulación del aborto en España, es posible matar al niño minutos antes de nacer. Parecía que les descubrías algo que era impensable que en nuestro país estuviera ocurriendo. No tenemos nada más que fijarnos en los escándalos que se produjeron cuando algunos descubrieron recientemente, con motivo del cierre de varias clínicas por ilegalidades, que en éstas se realizaban abortos sobre criaturas por encima de los siete meses. Que conste que ese no fue el motivo de cerrar dichas clínicas.
​Me ha sorprendido también siempre aquellos que han argumentado a favor de la legislación actual el hecho de que sí se aplicara correctamente la misma, los abortos serían pocos. Entiendo que hacen referencia a que el informe que argumente los problemas psíquicos de la madre esté lo suficientemente motivado. Todos somos conscientes de que esto es imposible y que el legislador ya buscó en el espíritu de la ley un cajón desastre en el que todo cupiera, o es qué un médico va a ser capaz de argumentar en contra de quien de forma reiterada manifiesta un problema psíquico sobre su persona en caso de continuar adelante con el embarazo.
​- Por lo demás el Proyecto de ley, como ya ocurría antes, no regula el derecho a la objeción de conciencia por parte del personal sanitario. Propone la rebaja en la mayoría de edad a los 16 años para equipararla al resto de edades sanitarias en las que el enfermo tiene autonomía de decisión.
​No me digan Uds. que no sorprende un Gobierno que regula como un derecho lo que hoy todavía es un delito. Sorprende el Consejo de Estado que mira esta reforma con buenos ojos y sorprende una oposición parlamentaria que no utiliza este argumento. Sencillamente deben saber Uds. que no lo utilizan porque opinan lo mismo que quien lo va a legislar. Alguien me dijo alguna vez que no podía ser tan pesimista de pensar que el resto del mundo está a favor del aborto, que se trata en muchos casos de un problema de sensibilidad. Puede ser, pero mientras tanto, esto es lo que opinan y a día de hoy mandan.
​Es de este supuesto de donde se desprende el mayor de los cambios que va a suponer la nueva regulación del aborto. Francamente creo que donde verdaderamente perdemos la batalla es en la concepción del aborto como un derecho y no como un delito. No debemos olvidar que hasta hoy en España el aborto era un delito y, supuestamente, en unos casos determinados dejaba de serlo. A partir de ahora, si el Proyecto continúa adelante, el aborto será un derecho; de ahí que la edad de su uso debe equipararse a la del resto de intervenciones sanitarias, y por tanto no haga falta ningún consentimiento de los padres y por supuesto no haga falta nombrar la exclusión de cárcel como ocurre en la actual legislación porque el aborto va a ser un derecho y no un delito.
Desgraciadamente este Gobierno viene a poner por escrito algo que ya está presente en nuestra sociedad, se trata de plasmar en la ley el uso del aborto como una práctica lícita para terminar con la vida del no nacido. Hoy somos muy pocos los que defendemos la vida desde el mismo momento de su existencia, y si el momento de su existencia alguien nos lo pone en duda, defendemos la potencialidad de vida con el mismo rigor. Somos muy pocos los que así opinamos y desgraciadamente menos podemos llegar a ser, puesto que el objetivo primero y principal de esta ley no es que haya más abortos como hemos visto, pudiera ser incluso que menos, el objetivo es más terrorífico todavía, educar a la sociedad y al hombre de mañana en la aceptación moral de dar muerte a los seres no nacidos. Las leyes educan y está lo hará.
No creo por lo tanto que resulte un escándalo decir a estas alturas que quién no esté a favor de defender la vida en cualquier momento o circunstancia no debe sentirse incómodo con la nueva regulación, como bien a dicho la Vicepresidenta del Gobierno y la Ministra responsable del Proyecto de ley, la nueva regulación es “garantista”, eso sí, de todo… menos de la vida del feto.
Hoy es ya una realidad que el aborto, la muerte de miles y miles de inocentes, no es algo que resuene en las consciencias de las personas. La sociedad se muestra preocupada mucho más por la crisis y otras cuestiones. Incluso cuando se habla por parte de quienes gozan de sensibilidad hacia los débiles y los marginados, se nombran muchas de estas circunstancias pero se omite el tan sangriento y criminal crimen del aborto. Lo he dicho ya en alguna ocasión y lo vuelvo a repetir, el aborto requiere de una revolución social, al igual que la esclavitud, un día es preciso devolver al hombre lo que le corresponde por naturaleza y es la concepción del respeto a la dignidad humana por encima de situaciones y condiciones personales.
Mientras tanto, los que lo tenemos claro, deberemos reflexionar sobre si estamos haciendo lo que debemos. Nada más lejos de buscar con este escrito una provocación a la violencia, pero ¿nos podemos imaginar por un momento que la única respuesta a los Campos de concentración del siglo XX hubiera sido la cultural, el presentarnos a unas elecciones o incluso el salir mayoritariamente a la calle a manifestarnos?
Vuelvo a pedir perdón, pero a corto plazo estoy convencido de que la manifestación del próximo día 17 no servirá para nada. El proyecto de ley saldrá adelante con alguna pequeña modificación, como la tontería de si los padres deben o no saber si su niña ha abortado, pero saldrá. Y nosotros seguiremos conviviendo y de la mano de quienes juegan a la muerte y nos hacen cómplices. Cada día oigo más fuerte el grito de todos esos niños que mueren en los vientres maternos, cuando no fuera de él, que caen por los desagües de nuestras casas o que han venido al mundo para ser retenidos en un laboratorio y acabar de conejillo de indias en alguna mierda de proyecto de investigación. Nos gritan a nosotros pidiendo algo más de respuesta en la legítima defensa de su vida ya que ellos no pueden ejercerla, reclaman de nosotros la inmolación por su causa, a mí me va la vida en ello.
Nos vemos en Madrid.
Juan Marcos Lizarbe Lasa
Secretario General PFyV

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