
La deriva aberrante en materia moral del Partido Popular Europeo ha sido criticada por el Vaticano, que ha tenido que intervenir para orientar a los parlamentarios católicos.
La carta lleva el membrete de la Nunciatura Apostólica en Francia y está firmada en París el 8 de enero de 2010.
Los dos proyectos a los que se refiere el nuncio son los de los informes “Discriminación sobre la base de la orientación sexual y de la identidad de género” y “15 años después del programa de acción de la Conferencia internacional sobre población y desarrollo”.
El primero ha sido debatido ya, pero el voto de la resolución y de las 78 enmiendas presentadas se realizará en la sesión que la asamblea celebrará el próximo mes de abril. Se da la circunstancia de que la mayoría de las enmiendas están defendidas por el diputado italiano de Unioni di Centro Luca Volontè, miembro del PPE (Partido Popular Europeo).
En el escrito de Ventura se pide que si las enmiendas no son aceptadas y la resolución queda “inaceptable”, los parlamentarios “deberían oponerse a su aprobación” y recomienda “dirigirse al diputado Luca Volontè, que coordina las enmiendas de acuerdo con la posición de la Santa Sede”.
En las ideas que ofrece el Nuncio del Vaticano para la primera de las resoluciones, está que el “discurso del odio” debe contar con una definición legal y “no puede jamás limitar la libertad de expresión”, y reafirma el derecho de las organizaciones religiosas “a reaccionar de acuerdo a sus convicciones morales y religiosas”.
Incide además en destacar que, según el derecho europeo, “no existe el “derecho” al matrimonio o a la unión de personas del mismo sexo” y que el artículo 12 del citado Convenio (derecho a contraer matrimonio) “protege solamente el derecho de las personas de diferente sexo a contraer matrimonio”.
En referencia al segundo proyecto, el nuncio apostólico expresa su preocupación porque el informe “presenta el aborto como un derecho de la mujer y como un método de planificación familiar” y pide que se vote a favor de las enmiendas de los parlamentarios Volontè y Marco Gatti, de San Marino.
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Etiquetas: aborto, defensa de la vida., Iglesia Católica, Unión Europea