Las “garantías jurídicas” para las mujeres y profesionales del aborto: El caso de El Bosque

Reproducimos por su interés el artículo publicado por Hispanidad sobre las continuas irregularidades y delitos cometidos en el negocio abortista El Bosque con total impunidad:

El abortorio ‘El Bosque’ es tristemente famoso por la cámara oculta que se realizó en el año 2007 por Intereconomía, ante la cual, y con el testimonio de una mujer que sufrió un aborto en la misma, el sindicato Manos Limpias interpuso una querella a principios de 2008. En la cámara oculta se evidenciaron abortos sin ninguna indicación, fuera de todos los plazos habituales y con informes psiquiátricos presuntamente fraudulentos firmados por el psiquiatra socio del negocio abortero. Las Diligencias Previas 865/2008, abiertas tras esta querella, son responsabilidad del juzgado de instrucción número 27 de Madrid.

Además de las eventuales responsabilidades penales, ‘El Bosque’ cuenta con infracciones administrativas graves detectadas por la consejería de Sanidad en el 2006 y 2007. Los documentos de inspección de la consejería de Lasquetty a los que ha tenido acceso Hispanidad apuntaron en 2006 varias deficiencias estructurales. Entre ellas destaca que “desde finales del año 2004 está tramitando una modificación de la estructura del bloque quirúrgico pero presenta dificultades por las reducidas dimensiones de algunas dependencias”. Además, “presenta deficiencias en el bloque quirúrgico y no dispone de unidades estructuradas de Obstetricia y Ginecología, Anestesia y Reanimación, Hospitalización y Enfermería”. Y es que una simple inspección ocular del chalet de la calle Alonso Saavedra permite observar la imposibilidad de que en tan pocos metros cuadrados se encuentran todas las áreas exigidas. El hacinamiento de las mujeres que abortan en ‘El Bosque’ es algo evidenciable desde la misma calle.

En las deficiencias de funcionamiento en el 2006, se encontraron no sólo “deficiencias en el mantenimiento y limpieza de filtros de aire”, sino -lo más grave- “deficiencias en las historias clínicas: informe de alta sin firma del médico, falta el informe preanestésico, el registro del procedimiento anestésico, el informe de la intervención quirúrgica y las hojas de cuidados postoperatorios”. Una irresponsabilidad gravísima. ¿Qué pasa si algunas de sus pacientes tiene problemas con el preoperatorio o la anestesia? ¿Qué ocurre si los cuidados posteriores no son los adecuados? El 13 de enero de 2009 fallecía la asturiana Marta Abelleira en la fase preoperatoria del aborto en ‘El Bosque’. En cualquier centro sanitario un hecho fatal habría dado lugar a una inspección y a una más que presumible sanción. ¡Si ya sabían por la inspección en la consejería que no realizaban informes de preanestesia! Sin embargo, en el caso de ‘El Bosque’ se prefirió mirar para otro lado y se cerró el caso con una sorprendente “muerte natural”. ¿Cuántas embarazadas más tienen que morir para que se cierre ‘El Bosque’?

Más detalles. Como puede verse en el oficio enviado al centro abortista en el 2006, se les exigen los títulos académicos del personal médico de la “clínica” (‘Dr’. Zeiter, ‘Dra’. Zeiter, ‘Dr’. Jerez y ‘Dr’. Valadés), así como las pólizas del seguro de responsabilidad civil, que tampoco aparecieron en la inspección, y los certificados de colegiación de los médicos y el resto de los profesionales. Menudo “antro”…

Por no hablar de la ‘Dra’. Claudia Vaz Tejeiro, uruguaya protagonista de la cámara oculta, médico sin especialidad convalidada en España. El vídeo de Intereconomía, la inspección y otros testimonios señalan que la ‘Dra’. Vaz actúa “como si fuera ginecóloga”, comportamiento tipificado en nuestro Código Penal como delito de intrusismo. En el oficio enviado se le pide al gerente del abortorio, Sergio Muñoz, que clarifique esta situación comprobada en la propia inspección de 2006, ya que según la normativa de 2003 el aborto ha de realizarse “bajo la responsabilidad de un Médico Especialista en Ginecología y Obstetricia en todos los casos”. Por eso Claudia estaba al cargo de todo, pero, sin embargo, no firmaba las hojas de quirófano…

Además, las inspecciones de la consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, evidenciaron ya en 2006 “deficiencias en los consentimientos informados, que están estandarizados, figurando los datos del médico exclusivamente en un sello estampillado”. Todo en serie, que es más barato. Total -pensarán- ¿para qué informar a la embarazada?, ¡no vaya a ser que se arrepienta!

Más fraude. Como puede verse en el oficio adjuntado, se señala que los tests del psiquiatra para el riesgo de salud psíquica contaban con graves deficiencias: no están baremados, validados y no se indica el modo de lectura e interpretación de los mismos. Vamos, que se trataba de un mero trámite. Un perfecto coladero que en lugar de perseguirse, se consolida con la nueva ley sujeta al criterio del Constitucional.

Tampoco queda probado que ‘El Bosque’ gestionara los restos de abortos con la empresa funeraria preceptiva para incinerarlos. La legislación de Policía Sanitaria Mortuoria obliga a que los residuos tipo IV (restos humanos de suficiente entidad generados tras los abortos) fueran incinerados. Pues bien, en otra inspección de 2007 tampoco queda probada su gestión y se les requería más documentación al respecto. Esto recuerda a lo ya publicado del abortorio Isadora por este confidencial. Con más detalles aquí.

Como resultado de las inspecciones practicadas en 2006 y 2007, se formuló una “Propuesta de incoación de expediente sancionador al abortorio ‘El Bosque’ por las deficiencias de funcionamiento detectadas”. Se añadía que las deficiencias estructurales serían “tenidas en cuenta a la hora de tramitar las correspondientes renovaciones de la autorización”. Hasta ahora.

Es verdad que la ley señala que las actuaciones administrativas se paralizan por las judiciales, iniciadas en el 2008. Pero ocurre que la Ley Aído -y sus desarrollos reglamentarios- obligan a los centros a validarse ante las autoridades administrativas con las nuevas exigencias. Y es éste el momento que Lasquetty debería de aprovechar para comprobar si ‘El Bosque’ ha hecho los deberes. Si la realidad es la misma que la que describió la inspección en 2006 y 2007 no debería de contar con el sello de la consejería de Sanidad. ¿Qué tipo de proteccionismo es éste?

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