
El politico a sueldo del abortista Partido Popular Jesús Agurre proclama el derecho al aborto en la campaña electoral

El politico a sueldo del abortista Partido Popular Jesús Agurre proclama el derecho al aborto en la campaña electoral
El movimiento provida español, principalmente la rama del abortismo provida (que tolera el aborto, pero que quiere disminuir su número), insisten continuamente en que la causa del aborto es la falta de ayudas a las madres gestantes.
Sin embargo esto no es cierto del todo. El motivo principal del aborto es que está despenalizado. Que la mujer que acaba con la vida de su hijo, y el profesional de la muerte que la ayuda a ello, o incluso la incita, no asumen ninguna responsabilidad penal.
Si bien es cierto que la ayuda a las madres gestantes es una obligación del Estado(como lo es a otros grupos sociales vulnerables), ésto por sí sólo no terminará con el crimen del aborto.
Existe un porcentaje no pequeño de mujeres que abortan con convicción de que lo hacen por que pueden y por que es su derecho librarse de ese “problema” que crece en su interior.
Un ejemplo de esto es el caso de Stacy Cutler, de 22 años. Todo un ejemplo de desprecio a la vida humana, de irresponsabilidad, y de aborto voluntario, consciente y reiterativo: lo ha hecho en cuatro ocasiones en los últimos tres años.
La joven, que ya tiene un hijo, asegura que simplemente hace lo mejor para su familia porque no puede mantener a otro bebé.
“No ha sido fácil interrumpir cuatro embarazos”, afirma Stacy en el diario The Sun, “me di cuenta de que sería injusto traer más niños al mundo cuando apenas tengo dinero para cuidar a mi hijo”.
Estos son los motivos que aleja Stacy para someterse a cuatro abortos en 3 años, uno de ellos a sólo dos semanas del límite de 24 impuesto por la ley. La joven asegura que no se sentía preparada ni emocionalmente ni económicamente para tener otro hijo y que hace lo mejor para su familia.
Stacy, que supuestamente usaba la píldora cuando se quedó embarazada, asegura en el diario británico que el aborto es un tema demasiado tabú. “Las mujeres que deciden tener un aborto son criticadas y despreciadas, pero es mucho mejor que traer un niño al mundo que no puedes cuidar”, afirma.
“Obviamente se que no estoy orgullosa de lo que he hecho y se que la gente me juzgará pero el aborto debe ser una decisión de la mujer que va tener el bebé y de nadie más”; sentencia.
La joven, que vive en Cradley (Birmingham), tiene un hijo de cuatro años de edad, y la segunda vez que se quedó embarazada su pequeño sólo tenía cinco meses. Stacy asegura que, en un principio, no se planteó el aborto pero que empezó a tener dudas, “Jason comenzó a echar los dientes y me despertaba todas las noches”, explica, “la idea de tener otro bebé me aterrorizó. Mi hijo necesitaba mi atención completa, él ya estaba en el mundo y el otro bebé aún no”.
La ideología dominante busca imponer el aborto a nivel global. Para ello, desde las instancias más alejadas de los ciudadanos, pero más poderosas, como la ONU, o el Consejo de Europa, se apruban declaraciones contrarias al sentir de la ppblación. Sin embargo las organizaciones católicas plantan cara ante estos delirios totalitarios.
Así, la Federación Mundial de Asociaciones de Médicos Católicos, la Federación Internacional de Farmacéuticos Católicos y el Comité Católico de Enfermeros enviaron una carta abierta a la presidencia y miembros del Consejo de Europa en la que señalan que la violación del derecho a la objeción de conciencia del personal de sanidad ante el aborto sólo puede generar consecuencias negativas como la deshumanización de la medicina.
En la carta firmada por el Dr. José María Simon, el Dr. Piero Urosa y la señora Marylee Meehan, presidentes respectivamente de las instituciones mencionadas, se advierte que en junio de este año el Consejo de Europa aprobó una propuesta para limitar y en la práctica impedir el derecho a la objeción de conciencia ante el aborto. Este proyecto será presentado en Estrasburgo en sesión plenaria entre el 4 y el 8 de octubre.
Este proyecto, explica la carta, “es una gravísima violación de la deontología profesional y de la libertad de los ciudadanos europeos”. Lo que busca es obligar a que “no tengamos en cuenta los aspectos morales de la actividad profesional sino que seamos simples ejecutores de las directivas políticas”.
Tras recordar que la “ciencia enseña que con la concepción comienza la existencia de un nuevo individuo de la especia humana, con su individualidad genética y vida propia, distinto a cualquier otro ser humano, con una dignidad inalienable hasta la muerte natural”, el texto recuerda las masacres que en el siglo XX se han visto en el mundo por la pérdida de vista de estas características fundamentales del ser humano.
Luego de recordar estos principios, los firmantes señalan que “la Comisión del Parlamento Europeo quiere garantizar el pleno acceso de las mujeres a prácticas como el aborto o técnicas especiales de reproducción, que no son problemas estrictamente de salud (el embarazo no es una enfermedad). El aborto luego de la concepción es un homicidio y también lo son las intervenciones en los embriones producidos in vitro”.
“Es inaceptable, además, que personal sanitario no dispuesto a no alterar su defensa del derecho a la vida sean discriminados en el trabajo, y que su disposición a la objeción de conciencia pueda convertirse en algo que les impida ejercer su profesión”, prosiguen.
Finalmente los católicos que redactan el texto advierten que “ya hoy, en distintos países, para un médico objetor de conciencia es muy difícil, si no imposible, especializarse en ginecología. Esto atenta no sólo contra el derecho del médico, sino también contra el de las mujeres que rechazan el aborto y quisieran ser atendidas por ginecólogos que compartan sus principios morales”.
La directora ejecutiva de European Dignity Watch, Sophia Kuby, ha denunciado este jueves que el Consejo de Europa quiere convertir el aborto en un derecho, así como se desprende del Informe MacCafferty de esta institución.
Este texto, según ha detallado Kuby en un desayuno informativo organizado por Profesionales por la Ética, se centra en la salud sexual reproductiva, “principalmente en el aborto”, aunque también incluye menciones a técnicas que “mitigan el dolor a través de reducir la vida, o lo que es lo mismo, eutanasia activa”.
“El informe obliga a los médicos a ofrecer a los pacientes el tratamiento que deseen o a participar en indirectamente en intervenciones que contradigan su conciencia”, ha lamentado la experta en filosofía, antropología y bioética.
También ha denunciado que esta iniciativa pretende que los médicos presenten exclusivamente sus creencias religiosas como justificación para negarse a llevar a cabo, por ejemplo, un aborto; que los hospitales públicos o clínicas no tengan un derecho conjunto a objetar, y la creación de un registro de objetores de conciencia.
Por otra parte, Kuby ha criticado la Directiva de Igualdad de Trato –que va a ser debatida en octubre– porque “pone en peligro aspectos fundamentales de la libertad de los ciudadanos europeos”. Entre ellos, ha citado la libertad de contratación y la libertad de vivir de acuerdo con las propias convicciones morales.
En su opinión, con esta iniciativa “se distorsiona el concepto de justicia e igualdad” y se va a ejercer “un control gubernamental sobre el comportamiento social de los ciudadanos”
Además, denuncia que “conlleva inseguridad jurídica, promueve la multiplicación de litigios, lleva a la creación de una nueva burocracia e institucionaliza el control público y relaciona diferentes materias que es mejor considerar por separado”.
European Dignity Watch fue fundado a principios de 2010 y es una organización no gubernamental y sin ánimo de lucro radicada en la capital de Europa, Bruselas, que aboga por, protege y defiende una sociedad justa y libre.
Se basa en tres pilares fundamentales: el derecho a la vida, la familia y la libertad, que consideran fundamentos no-negociables de toda sociedad.
Según publica la organización Catolica provida C-FAM, En un informe publicado recientemente por el Centro de Derechos Reproductivos (conocido por sus siglas en inglés, CRR), el grupo de defensa está haciendo un llamamiento a las Naciones Unidas (ONU) para que reconozcan oficialmente a los proveedores de aborto como “defensores de los derechos humanos”. En “La defensa de Derechos Humanos,” CRR presupone que el aborto es parte del marco de los derechos humanos aceptados y considera las restricciones legales sobre el aborto, las limitaciones de financiación y el “fracaso para reducir el estigma relacionado con el aborto” como “violaciones de los derechos humanos”.
CRR afirma que los proveedores de aborto deben ser reconocidos como “defensores de los derechos humanos”, porque las limitar a los proveedores de aborto viola directamente los derechos humanos de la mujer violan directamente los derechos humanos fundamentales, limitando “la capacidad de la mujer a ejercer su derecho a la salud reproductiva, incluyendo el aborto seguro”.
Según la página web de la Oficina de la Alta Comisión de Derechos Humanos, “defensor de los derechos humanos”, es un término usado para describir a personas que “individualmente o con otros, actúan para promover o proteger los derechos humanos.” Para ser un defensor de los derechos humanos, una persona “puede actuar para hacer frente a cualquier derecho humano en nombre de personas o grupos “y” buscar la promoción y protección de los derechos civiles y políticos, así como la promoción, protección y realización de los derechos económicos, sociales y los derechos culturales “.
Los críticos señalan que ninguno de los tratados vinculantes de derechos humanos de las Naciones Unidas menciona el aborto o “derechos reproductivos” y que la CRR está utilizando recomendaciones no vinculantes de los comités de las Naciones Unidas así como una interpretación creativa de los derechos humanos para afirmar que existe un derecho universal al aborto.
La interpretación de CRR del derecho internacional considera al aborto como un derecho humano reconocido y establecido. En el documento, CRR afirma que los derechos humanos a la dignidad, la libertad y la seguridad internacional “requieren que las mujeres tengan libre determinación tanto reproductiva como sexual. Este derecho a la “autonomía reproductiva” incluye “la capacidad de la mujer para controlar el número y el espaciamiento de sus hijos”, los derechos a la información, la privacidad y la confidencialidad. Además, el derecho a la salud comprende necesariamente el derecho a la salud sexual y reproductiva, incluidos los “servicios de salud reproductiva” – que incluyen el aborto -, de acuerdo con CRR.
La CRR califica las medidas normativas y jurídicas para regular el aborto como discriminación contra los proveedores de aborto, que actúan como “defensores de los derechos humanos”. CRR cita los retrasos en las leyes y el asesoramiento como una violación de los derechos humanos que “prohíbe” el ejercicio de los proveedores de los “derechos a la práctica.”
CRR también busca que los gobiernos vean el aborto como algo positivo, afirmando que la incapacidad del gobierno de hacer frente al “profundamente arraigado estigma” del aborto equivale a tolerar y fomentar “la selección de proveedores para el acoso y las restricciones legales en su trabajo.” La CRR también considera que las restricciones en la financiación de gastos para el aborto son discriminatorias, ya que ” señalan un servicio médico necesario como eliminable”.
Las recomendaciones del CRR incluyen la creación de medidas para aumentar el número de médicos abortistas (incluso la enseñanza de cómo realizar abortos en la facultad de medicina), abogando tanto por la derogación de las leyes que restringen el aborto como por las que restringen la financiación.
El informe es sólo el más reciente intento por parte del CRR para la obtención de los proveedores de aborto el reconocimiento como “defensores de derechos humanos”. En 2008, la CRR lideró la presión a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que los proveedores de aborto fuesen considerados como defensores de los derechos humanos.

Ana Mato, con el lema "las ideas claras", declara que el aborto es un dercho, y el menor de los problemas de las familias.