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Corrupción sexual de menores y promoción del aborto en Gran Bretaña desde los 5 años

febrero 24, 2010

La Casa de los Comunes del Reino Unido se dispone a votar una legislación esta semana que pretende introducir un programa de educación sexual a niños de escuela primaria a gusto de los impositores de la ideología de género, a partir de los cinco años. La Children, Schools and Families Bill también contiene muchas otras cláusulas que, dicen los críticos, no es tanto una negación de la enseñanza católica “como un completo desarraigo de la relación de ley natural entre padres, hijos y el Estado”.
La ley, que los miembros del Parlamento votarán este martes está causando una amplia preocupación entre sacerdotes y laicos del Reino Unido, que la ven como una ulterior erosión de las legítimas libertades. Dado que muchas de las escuelas católicas son financiadas o mantenidas por el Estado, la ley también amenaza erosionar la identidad católica de estas escuelas.
La legislación –que un sacerdote calificó de “espantosa”, sería imperativa para todas las escuelas estatales, incluidas las escuelas confesionales con financiación pública–, pretende no sólo enseñar sexo y educación en relaciones (SRE) sino que incluye orientación y direcciones para abortar y otros servicios opuestos a la vida y la familia.
Los críticos afirman que las escuelas serían forzadas a enseñar SRE según los principios de “igualdad”, “diversidad” y “derechos”, lo que es interpretado por el Gobierno como que incluye el aborto, control de natalidad, homosexualidad y “un amplio abanico de prácticas sexuales”. También tendrán que examinar sus programas de SRE según los principios de la ley, y tener en consideración el programa de educación sexual del Gobierno.
El Gobierno insiste en que las escuelas confesionales tienen derecho a proteger su ideario, pero queda sin clarificar cómo el Gobierno ordenará a las escuelas confesionales aceptar su agenda de salud sexual. Grupos de defensa, como la Sociedad para la Protección de los Niños no Nacidos (SPUC), afirman que aunque las escuelas puedan adaptar “el modo en que se enseñan las cosas”, el Gobierno a pesar de todo insistirá en que todos los aspectos de SRE tendrán que ser impartidos en todas las escuelas.
“No puede haber duda de que el Gobierno usará la ley, si se aprueba, para promover el aborto en las escuelas –dijo John Smeaton, director de SPUC–. Los principios de la ley serán usados para asegurar que la propaganda pro-aborto domine el contenido de la educación sexual” “Igualdad” y “diversidad”, dijo, “serán usadas para suprimir la oposición al aborto” y la abolición del derecho de los padres a retirar a los chicos mayores de las clases de educación sexual, “asegurará que ningún niño deja la escuela estatal sin que su cerebro haya sido lavado con la mentalidad pro-aborto”.
Los padres pueden pedir retirar a sus hijos de las lecciones de SRE, pero una vez que sus hijos llegan a los 15 años no podrán hacerlo. Los críticos señalan que esta edad está por debajo de la edad legal de consentimiento en el Reino Unido que es de 16 años. Actualmente, los padres tienen derecho a retirar a sus hijos de las clases de educación sexual a lo largo de todos los años de la educación obligatoria, aunque quienes se oponen a la ley afirman que el proceso es “confuso”.

La historia de Ted Atkinson: los providas cada día más perseguidos

abril 21, 2009

Ted Atkinson, condenado a prisión por mandar fotos de abortos a abortistas.

Ted Atkinson, condenado a prisión por mandar fotos de abortos a abortistas.

El periódico católico anglófono “The Remnant” ha publicado la historia de éste jubilado católico encarcelado por defender la vida, que reproducimos a continuación, por ser una muestra de la persecución cada vez más feroz que sufren los defensores de la vida.

El 4 de marzo de este año, el pensionista católico Ted Atkinson fue encerrado por 12 semanas por el “crimen” de envío de material pro-vida a pro-abortistas.
A diferencia del furor de los medios nacionales desatada por el reduccionismo del Holocausto del obispo Richard Williamson, sin embargo, el Caso Atkinson pasó en silencio relativo dado que el asesinato masivo que él deplora –la matanza de bebés en el seno materno– generalmente es apoyado por los medios.

Volveré sobre los particulares del Caso Atkinson. Mientras tanto, corresponde una breve revisión de los eventos que llevaron a esta última injusticia.
Como escritor católico de muchos años, se me ha hecho obvio que por algún tiempo la prensa en Gran Bretaña ha silenciado la visión cristiana acerca de mucha cantidad de asuntos morales. Esto se hizo notable particularmente desde que el Nuevo Laborismo se hizo con el poder en los ’90.
Mientras que antes se me publicaban numerosos artículos y largas cartas en defensa de la moral cristiana, ahora me considero afortunado si ocasionalmente se me conceden algunos centímetros en una columna. La respuesta general a mis contribuciones estos días es el silencio de los editores o la no publicación.
No estoy solo en esta experiencia, tengo un buen número de amigos escritores católicos que han sufrido, con gran frustración, una censura similar en su trabajo cristiano.
Pero no son sólo los diarios los que censuran el punto de vista cristiano al mismo tiempo que admiten total libertad a la oposición. Los guardianes de la televisión son igualmente intolerantes, como probó mi última experiencia con Ofcom recientemente.
Tras haberme quejado a este ente por las ofensivas declaraciones de Matthew Wright en la edición del 5 de febrero del programa ‘The Wright Stuff’ en el Canal Cinco, donde se burlaba de Santa Agata y su martirio en el día de su festividad, recibí una soberbia respuesta al efecto donde se consideraba que estos comentarios asquerosos y blasfemos estaban dentro de los estándares tolerables.
¿Podemos creer que Ofcom hubiese juzgado de modo similar si las siguientes palabras de Wright hubiesen sido dichas en el aniversario de la muerte de una heroína musulmana o judía?

…Este viejito romano la sujetó con fuerza. Le hizo la sugerencia de que le gustaría esconder una salchicha con su ayuda pero la virtuosa Agata no quería saber nada con el asunto, entonces el sujeto sacó una espada, cortó los pechos de esta pobre chica, la ató a una estaca e intentó quemarla, como se hacía en esos días. Agata se salvó por un terremoto y no, de ahí no viene la frase “la tierra se movió por ti”. Es una historia grandiosa y hacemos bien en recordarla en este día.

No, Ofcom hubiese temido mucho un rapto de ira de judíos o musulmanes si Santa Agata hubiese sido de los suyos. Podemos concluir razonablemente, entonces, que su respuesta hubiese sido bastante distinta y bien que así sea dado que tal insensibilidad hacia la consciencia religiosa del prójimo no puede justificarse ni tolerarse.
Lo que me trae a la legislación en la “Gran Bretaña libre y no discriminadora”. ¿Con seguridad, pensamos, la ley, sino los medios o la prensa, sostiene los derechos de los cristianos?
Al contrario; la ley rechaza que las agencias de adopción católicas ejerzan el derecho de consciencia para excluir a parejas homosexuales en el proceso de adopción. Ha permitido que una enfermera sea temporalmente suspendida por el supuesto “crimen” de obsequiar a un paciente anciano una oración cristiana. Ha permitido que una secretaria de una escuela primaria sea suspendida por defender el derecho de su hijo de cinco años a hablar de Jesús, el Cielo y el infierno en presencia de sus compañeritos.
Además, permitió que una chica de 16 años de origen musulmán fuese apartada de sus padres adoptivos porque ella había decidido libremente convertirse al cristianismo. Del mismo modo ha apoyado a un Consejo local en el envío de policía para amenazar a una pareja de pensionistas con llevarlos ante los tribunales si continuaban cuestionando la política pro-homosexual de dicho Consejo.
Podría seguir con un catálogo de incidentes similares ocurridos bajo la legislación del Nuevo Laborismo, cuyos arquitectos son cada vez más proactivos en la formación de leyes cada vez más intolerantes hacia los cristianos y sus creencias.
Lo muy intolerantes que pueden llegar a ser se hizo evidente con el caso mencionado del pensionado católico de 78 años Ted Atkinson.
Mientras que todos pensábamos que la Ley para la Persecución de la Conducta Antisocial (ASBO) se había sancionado para ayudar a limpiar nuestras comunidades de adolescentes inadaptados, los legisladores tenían otros usos en mente.
A Mr. Atkinson se le aplicó la ASBO en 2006 por el envío de material provida al Director Ejecutivo del Hospital “Queen Elizabeth” en King’s Lynn. Consecuentemente, se le negó todo tipo de tratamiento médico excepto el de urgencia en caso de riesgo de vida en dicho hospital, claramente negándole los mínimos derechos humanos.
Por seguir los dictados de su consciencia católica, sin embargo, al enviar más material a otros que apoyan el aborto, Mr. Atkinson fue llamado a comparecer ante el juez el pasado marzo, y se lo encontró culpable de violar la ASBO y sentenció a 3 meses de prisión en Norwich.
Es importante que entendamos que este hombre ha servido en las Fuerzas Armadas de Su Majestad, pagado sus impuestos y nunca cometido un crimen. Ahora sufre de diabetes, artritis en ambas manos y cadera, inflamación alrededor del corazón, angostamiento de las arterias y otros problemas de salud asociados. No puede caminar sin ayuda, pero es puesto en prisión en tiempos en que a criminales peligrosos se los deja salir bajo palabra, o para realizar trabajo comunitario, o pagando multas de risa.
Entonces parece que, mientras a nuestros niños se les puede enseñar acerca del sexo en la escuela, incluyendo fotografías de órganos genitales masculinos o femeninos, y mientras que se les puede ofrecer anticonceptivos sin conocimiento de sus padres, o a conodonar la vida homosexual y el aborto institucionalizado, a los cristianos, incluídos los ancianos y enfermos, se les prohíbe bajo pena de prisión ofrecer resistencia ante tales males de acuerdo con su conciencia.
¿Entonces en qué se ha convertido la libertad de los cristianos británicos? Bueno, parece que se nos ha estado arrebatando poco a poco en nombre de la Igualdad y los Derechos Humanos.
El nudo de la legislación anticristiana se ha cerrado con fuerza alrededor de nuestros cuellos y se nos hace seguro que las prisiones nunca estarán tan llenas como para excluir a futuros cristianos moralizadores.
Tal es la realidad de vivir hoy en lo que el Papa Juan Pablo II llamó “una cultura de la muerte”.
¿Y por qué se convirtió en una cultura de la muerte? Porque los cristianos no escucharon el sabio consejo de otro Papa (San Pío X): “El mal abunda porque los buenos no hacen nada”.
Entonces, ¿qué pueden hacer los cristianos británicos para remedir la situación? Bueno, podemos usar nuestro voto libre en la próxima elección para mandar un mensaje claro a los partidos políticos liberal/socialistas de que ya no toleraremos esta persecución muy real y determinada a Cristo y sus seguidores.
Es obligación de cada cristiano ante Dios sopesar primero los caracteres morales y espirituales de estos partidos antes de considerar los menos importantes beneficios temporales que nos prometen. Nuestra libertad y, ciertamente, nuestra salvación eterna dependen de ello. Si seguimos indiferentes, será a nuestro entero riesgo.

Edward Atkinson de 75 años, envió fotos de un bebé abortado a Ruth May, directora del Hospital Queen Elizabeth de Kings Lynn en Norfolk, intentando llamar la atención de los directivos del hospital sobre el crimen abominable del aborto. A consecuencia de eso, Atkinson fue condenado sucesivamente por tres tribunales, entre enero y abril de 2006, “por enviar literatura o material ofensivo”.
Atkinson fue denunciado a la policía por los directivos del hospital. La policía informó a la Fiscalía Pública que mandó arrestarlo. Como Atkinson está casi lisiado, con dificultades para caminar, cuando lo arrestaron prácticamente lo sacaron arrastrando de su casa y fue a parar a prisión hasta que su caso se trató en la corte. Además, el hospital de Norfolk lo borró de la lista espera para un posible transplante de cadera.
En la corte, la secretaria de Ruth May, Christine Rogers, dijo que ella se “trastornó” cuando abrió la carta de Atkinson que contenía el folleto en el cual se mostraba un bebé abortado; y el director de quejas y reclamos del Hospital, Karl Perryman declaró que: “Como padre de dos hijas, se había sentido totalmente perturbado”, por las imágenes que le habían mostrado. “Está trastornando a todos”, dijo la directora del hospital refiriéndose al anciano: “Yo pienso que los miembros del National Health System, y particularmente en el Hospital Queen Elizabeth, proveen un cuidado excelente a sus pacientes”. (Es decir los niños no-nacidos destripados, no son pacientes para esos médicos y enfermeras).
El último proceso a Atkinson fue en Swaffham por “enviar comunicaciones maliciosas”. La audiencia se atrasó una hora porque el acusado se negó a prestar juramento sobre la versión protestante de la biblia -King James Bible-, y tuvieron que conseguir especialmente una versión católica del texto sagrado. Atkinson dijo que el propósito de enviar las imágenes de bebés abortados fue para “educar”, y agregó, “acepto que la documentación es altamente perturbadora. Es horrendo, monstruoso y enfermante pero representa la verdad. Todos y cada uno de los que está en esta sala sabe que el aborto es un asesinato y nadie tiene el valor suficente para decirlo”.
Al dictarle sentencia el juez dijo: “Está claro que Ud. intentó golpear y tengo la certeza que su propósito fue causar ansiedad y angustia”.

Y así por haber ejercido su derecho a la libertad de expresión en la protección de los niños no nacidos:
-Atkinson, el 05-04-06, fue encarcelado por 28 días. Más un extra de 14 días en prisión por no pagar la multa de 650 libras impuesta en el 2002, por un “delito” similar.
-Del monto de su jubilación se le restaron automáticamente 500 libras de las 700 que fue condenado a pagar por los costos del juicio. Además, se le condenó a cinco (5) años de prisión en suspenso por “conducta antisocial y alterar el orden”. El juez le dijo que si “desobedecía al enfrentaba cinco años de cárcel”, a lo que el anciano católico replicó, “entonces Usted puede encerrarme ya, y tirar lejos la llave”.
A su vez, el hospital hizo pública la decisión formal de negarle todo tipo de tratamiento, de por vida, para cualquier enfermedad, aunque ésta sea mortal; y también lo sacó de la lista de espera para la cirugía de cadera que necesita. Para justificar su decisión el hospital hizo la siguiente declaración: “Nuestros abogados fueron consultados y su opinión fue que las acciones de este hombre contravinieron la política de Tolerancia Zero en casos de abuso y de conducta inaceptable hacia nuestros directivos”. El 12 de mayo, The Times comentaba que la medida del hospital era equivalente a aplicar la eutanasia por creencias religiosas o ideas políticas.


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