La estrategia de la cultura de la muerte: hacia la eutanasia

Reproducimos por su interés este artículo de la página Solidaridad.net del Partido SAIn:

El ser humano tiene dignidad de persona siempre, en todas las etapas de la vida y nadie puede acabar con ella deliberadamente. Las asociaciones pro eutanasia han puesto todo su empeño en mediatizar unos casos extremos presentados ante la opinión pública en razón de su carácter especialmente dramático.
Su estrategia ha sido provechosa: la discusión se focaliza en torno a unos cuantos casos “límite” que desencadenan una fuerte carga emocional y como resultado el debate público se reduce a eslóganes concebidos por un sentimentalismo y falsa compasión, no haciendo uso de la razón. Tendemos a no escuchar más que el corazón y las pasiones para juzgar cuestiones relacionadas con la vida y con la muerte.
Antes de que en Holanda se legalizara la eutanasia había pequeños grupos de presión que generaban opinión pública a favor de la eutanasia. El primer paso hacia ella fue conseguir que se confundiera la eutanasia con la muerte digna, confundir lo que es la dignidad de la persona y lo que es llevar una vida digna. Se aprovechan del miedo al sufrimiento y al dolor para plantear la muerte como única salida. El siguiente paso de los grupos pro eutanasia es transgredir la ley con algún caso “límite” que nos presentan en los medios de comunicación, siempre llevándonos a un supuesto sentimiento de compasión, como ocurrió en España con Ramón Sampedro o Inmaculada Echevarría. Otro paso es conseguir llegar al Parlamento con una despenalización de la eutanasia en “determinados casos límite”, para finalmente terminar hablando de ella como un derecho y conseguir que se apruebe como ley. Al igual que ha pasado en España con el aborto, que primero se despenalizó en ciertos supuestos y después se ha convertido legalmente en un derecho
Por tanto la eutanasia no surge por la demanda de la sociedad, los enfermos no la piden. Cuando nos dicen esto es porque las encuestas que hacen están manipuladas… plantean dos extremos: o te mueres con dolor horrible y sufrimiento insoportable, o pides la eutanasia; silenciando que la alternativa al dolor son los cuidados paliativos, no la eutanasia. Nos ocultan que detrás de un enfermo o incapacitado que solicita morir, están estas asociaciones pro eutanasia que le visitan, le escriben… incluso se presentan en su domicilio como personal de voluntariado… y que le convencen de que su vida así no merece ser vivida y que le conviene pedir el suicidio asistido. Esto pasó con Madeleine Z, en Alicante, una mujer enferma de ELA (esclerosis lateral amiotrófica), con la que se ponían en contacto sin que se enterara su hijo; finalmente presenciaron cómo se quitaba la vida.
En Holanda se empezó practicando la eutanasia para aquellos que la pedían y finalmente se ha convertido en “la solución más adecuada” también para aquellos que no la piden. Se calculan 4.000 muertes por eutanasia cada año, pero las estadísticas no incluyen otras tantas no declaradas, que se practican sin el consentimiento del paciente.
En España se van dando pasos hacia la eutanasia:
En España los grupos pro eutanasia presentaron al Gobierno sus propuestas para que se conviertan en ley. Hace un par de años, nuestro ex-ministro de Justicia, Bermejo, se reunió con una de estas asociaciones durante una hora y le plantearon, entre otras, cuestiones como dar mayor seguridad jurídica a prácticas como la de Leganés (sedaciones no paliativas practicadas por el Dr. Montes ) . Y la despenalización de la eutanasia (alegando que el 80% de la población la defienden, aquí es donde manipulan y mienten con las encuestas). Bernat Soria, entonces Ministro de Sanidad, dijo que la eutanasia era la asignatura pendiente y que en próximas legislaturas saldría
Una de las juezas que defendió al Dr. Montes (éste señor no está en la cárcel), está en la Fundación Alternativa, que el 2006 editó un informe llamado Intervención médica y buena muerte, a favor de interrumpir las terapias, incluso las “acertadas y oportunas” y los cuidados básicos (alimentación, hidratación, respiración) sin que se considere suicidio ni eutanasia. Incluso afirmaba que “convendría regular legalmente algunas formas de eutanasia directa”. Esta es una forma sutil de promover la eutanasia: mediante informes avalados por expertos. Tres instituciones se han pronunciado a favor de la eutanasia:

· en 2003 el Observatorio de Derecho y Bioética de la Universidad de Barcelona
· en 2005 el Instituto Borja de Bioética de la Universidad Ramón Llull, de Barcelona
· en 2006 el Comité Consultivo de Bioética de Cataluña (organismo oficial)
Según Vicente Bellver, profesor de filosofía del Derecho en la Universidad de Valencia, éstas instituciones no actúan asesorando sino como un lobby, pues no se molestan en ver los argumentos contrarios a la eutanasia. El comité de Bioética puede ser un respaldo para que el Gobierno proponga un proyecto de ley regulador de la eutanasia (tendría que ser una ley orgánica, pues afecta a un derecho fundamental). Bellver pronostica que no se limitará a los casos de enfermedades en estado terminal, sino que incluirá las crónicas, degenerativas o discapacidades graves. Terminarán siendo financiadas por la sanidad pública
El PSOE, en el 37 congreso federal (apartado de nuevas políticas e instituciones para una sociedad en igualdad), dice explícitamente: “…la sociedad española debería abrir el debate hacia la posible regulación legal del último componente, el derecho de los pacientes afectados por determinadas enfermedades terminales o invalidantes a obtener de las instituciones y de los profesionales ayuda para poner fin a su vida.”
Cabe preguntarse cómo un partido que se dice socialista puede estar contra la persona en sus etapas más débiles. Esto no es socialismo sino nazismo. La mentalidad de los fuertes es que hay vidas que no merecen ser vividas, fue el argumento de Hitler para asesinar a 800.000 enfermos, entre ellos 8.000 niños. Esto si lo hace un dictador es una barbarie, pero si lo hace una democracia bajo la ley ¿se convierte en progreso? Cuando en Alemania se prohibió la práctica eutanásica los médicos convertidos en verdugos, continuaron.
Y se han dado pasos también con otras leyes:

En 2002 se aprueba la ley de Autonomía del paciente: que viene a decir que la voluntad o libertad del paciente está por encima del derecho a la vida. O sea, que se puede rechazar un tratamiento aunque ponga en peligro la vida. (esta ley ha servido también para que las adolescentes de 16 años puedan abortar…)

En Andalucía:
En 2003, se aprobó la ley de declaración de voluntad vital anticipada , el testamento vital. Y hay un registro de estas voluntades. En este testamento de Andalucía cada uno decide cuando tiene o no calidad de vida, cuando merece la pena vivir y cuando no. Puede convertirse en otro paso hacia la eutanasia porque es muy ambiguo; otras Comunidades Autónomas en el testamento vital meten la opción de la eutanasia para cuando sea legal (de elaborar el contenido del testamento vital se ocupan también las asociaciones pro-eutanasia) Otra cosa muy distinta es el testamento vital de la Conferencia episcopal, que respeta la dignidad de la vida humana hasta el último momento.
El 17 de marzo de 2010 se aprueba la ley de derechos y garantías de la dignidad de la persona en el proceso de la muerte. El parlamento andaluz no tiene competencias para aprobar la eutanasia, pero se le han abierto las puertas con dos temas críticos: la confusa definición de concepto de cuidado paliativo y soporte vital y la negativa a regular la objeción de conciencia (con la excusa de que es una competencia estatal). La ley en su artículo 18.2 dice: “los profesionales sanitarios tienen la obligación de respetar los valores y preferencias del paciente, debiendo abstenerse de imponer sus opiniones personales, morales, religiosas, filosóficas o de cualquier naturaleza.
Además de esta cuestión grave ésta ley es muy ambigua y puede acabar en una tapadera legal para la eutanasia y el suicidio asistido. Tiene algunos puntos peligrosos, como por ejemplo, la limitación de medidas de soporte vital, porque cuando esto se hace se busca la muerte. Hay una trampa semántica, de jugar con los términos y provoca confusión con los cuidados paliativos. Se habla de vida “meramente biológica” La ley da pie a pensar que los cuidados normales puedan ser considerados desproporcionados o encarnizamiento terapéutico, con lo cual se legitima eliminar estos cuidados y al hacerlo se provocaría la muerte.
Una ley que no era necesaria y que lleva a la confusión con los cuidados paliativos. Eso sí: servirá para dar protección jurídica a aquellos que ya han trasgredido antes la ley, y será una tapadera para la eutanasia y el suicidio asistido. No es lo mismo permitir la muerte inevitable cuando llegue que provocarla. La vida humana es siempre una unidad biológica y personal (no sólo biológica). La autonomía personal nunca puede llegar a justificar decisiones o actos contra la vida humana, pues sin vida no puede haber libertad. La vida humana, cualquiera que sea su estado de plenitud o de deterioro, es siempre vida personal y goza de la dignidad indivisible de la persona. Por otra parte se debe reconocer a los profesionales sanitarios el derecho a la objeción de conciencia
Buscando las causas de la eutanasia
Las causas de la eutanasia hay que buscarlas en nuestro sistema neocapitalista en donde si alguien tiene que sobrar que sean los débiles. Por tanto se ahorraría en gasto sanitario. Por otra parte tanto la eutanasia, como el suicidio asistido podrían ser un negocio, por ejemplo, en una clínica de Zurich se cobra más de 3.000 € por un suicidio asistido (desde el 98 ésta clínica “ha suicidado” a un millar de personas de varios países, porque existe un turismo del suicidio). Recientemente la policía ha encontrado en un lago cercano a la clínica cientos de urnas con cenizas humanas.
La política está al servicio de esta economía del poder y el lucro, por tanto prima la voluntad de los más fuertes. El Estado se transforma en Estado tirano, que dispone de la vida de los más débiles e indefensos, desde el no nacido hasta el anciano, en nombre de una utilidad pública que no es otra cosa que el interés de algunos. Se puede hablar de una guerra de los fuertes contra los débiles.
Nuestra cultura del hedonismo, el culto al cuerpo , el materialismo y utilitarismo, donde todo es de usar y tirar, donde lo que no es productivo ya no sirve… termina por aplicarse a las personas, haciendo que los ancianos se consideren inútiles y estorbo. Es una cultura que en muchos casos se configura como verdadera cultura de muerte, promovida por fuertes corrientes culturales, económicas y políticas que conciben la sociedad basada en la eficiencia.
Se fomenta un tipo de ser humano individualista, donde la libertad, la autonomía se considera como lo absoluto. Amplios sectores de la opinión pública justifican algunos atentados contra la vida en nombre de los derechos de la libertad individual. Vemos la salud y la ausencia de dolor como el bien supremo del ser humano. Si pensamos así ¿qué pasa con los que no responden a ese ideal absoluto de calidad de vida?… terminamos creyendo que lo sagrado es la calidad de vida y no la vida en sí misma, y que hay vidas “de tercera” que al no tener calidad no merezcan ser vividas.

Consecuencias de la eutanasia
Una de las consecuencias que tiene siempre una ley en la sociedad es hacernos creer que lo que es legal es bueno. Pero aquí ¡ojo!, no todo lo que es legal es moral y tenemos la obligación de desobedecer una ley que va contra el ser humano (decía Gandhi, que la ley no tiene nada que decir donde le toca hablar a la conciencia). Los atentados a la vida naciente y terminal tienden a perder en la conciencia colectiva el carácter de “delito” y a asumir paradójicamente el de “derecho”, hasta el punto de pretender un reconocimiento legal por parte del Estado.
Otra consecuencia es que esto es una pendiente resbaladiza, que se sabe cómo empieza pero no como acaba. La presión social hará que los ancianos o enfermos se vean obligados a pedir la muerte porque se sienten una carga. Y, como ocurre en Holanda, se empezará aplicando a casos excepcionales que la pidan y se terminará aplicando a aquellos que los médicos supongan que deberían pedirla. Además la mayoría de las muertes provocadas no se declararán públicamente, para ahorrar trámites burocráticos y por miedo a ir a juicio.
Tengamos claro que el ser humano tiene dignidad de persona en todas las etapas de su vida, independientemente del grado de deterioro que sufra. Así lo manifiestan algunos testimonios como fueron la vida de Olga Bejano, que dio sentido a la vida de muchas personas. O la de Manuel Lozano (Lolo), que se quedó ciego y paralítico y sin embargo su vida era alegría.
Cuando a un enfermo que tiene dolor, que sufre se le ofrece quitarle el dolor y los síntomas gravosos, no pide morir. En aquellos países donde se legaliza la eutanasia no se desarrollan los cuidados paliativos. Cuando nos hablen pues de eutanasia exijamos que se desarrollen los cuidados paliativos, sin que exista ninguna confusión entre los cuidados que merece cualquier persona que está cercana a morir, y lo que sería provocarle la muerte por no ofrecerle esos cuidados básicos.

Autor: Guadalupe Molina Díaz. Enfermera del Hospital San Juan de la Cruz de Úbeda, España.

Anuncios

Etiquetas: , ,


A %d blogueros les gusta esto: