Mañana hay que volver a estar en las veladas del 25-V

La nueva ley del aborto cumple un mes. Más de 16.000 seres humanos han sido liquidados sin trabas gracias al impulso legislativo de José Luis Rodríguez Zapatero y su ministra Bibiana Aído.
Por ello no podemos quedarnos de brazos cruzados y permanecer impasivos ante esta barbarie.Si callamos somos cómplices.
POR ELLOS SÉ TÚ SU VOZ, ven te esperamos próximo miércoles 25 de agosto a las 21.00 horas en

Murcia Clínica Ginemur C/Princesa nº7
Cartagena Clínica Ginemur, c/ Doctor Valenciano nº6 Edificio V centenario
Lorca Clínica Delta c/ canal san Diego
A las 20.00 horas en Sangonera la Verde plaza la Iglesia.
Se leerá el siguiente manifiesto:

ABORTO: SALIR DEL POZO

Si estás metido en un pozo y quieres salir de él, no sigas escarbando. Cuanto más caves, más profundo será el hondón en el que te metas. Por el contrario, si estás en el hoyo, lo que fundamentalmente necesitas es pedir ayuda, que te echen un cable.
Sabiduría ancestral que toca a cada generación y persona descubrir y aplicarla en su propia época, en su propia vida. Pero, a veces, no es así, no se acierta. Se dan pasos hacia atrás, en lo social y en lo personal. El mito del desarrollo indefinido es eso, un mito. ¡Cuántas veces nos evitaríamos problemas si, en lugar de insistir con cabezonería, echáramos marcha atrás! Saber que el hombre es el único animal que tropieza dos veces (o más) en la misma piedra, es un buen principio de actuación. Y que entonces está obligado a rectificar para no reincidir. Pero si se sigue por la senda de la obstinación, es difícil alcanzar esta sabiduría del corazón. Y el pozo se ahonda.
No se puede sacrificar el amor al hombre viviente en nombre de un amor a la humanidad impersonal y abstracta. Dicho de otra manera: en pro de una sociedad perfecta, de una ordenación social utópica, en la que no haya problemas, eliminar lo problemático. La modernidad nos ha traído luces nuevas y enfoques novedosos, pero también el riesgo de un mundo virtual que se deshace por momentos en el contraste con la dura realidad. El verdadero deber social no es impersonal, sino que contempla a los demás. Sin esto, lo que se impone es una decadencia esencial de la civilización. Y, a mi juicio, es lo que está sucediendo con el aborto.
No sé si se trata de una distracción –junto con la eutanasia, la ley de la memoria histórica o la polémica asignatura de educación para la ciudadanía-, para alejar del debate público la actual crisis, desaceleración o estancamiento –o como se la quiera llamar- del desarrollo económico –y su consecuencia más nefasta que es el crecimiento del paro-, y que en el fondo no deja de ser también un fruto amargo de la codicia humana. No hay que ser muy avispado para darse cuenta de que para el político este es un camino trillado con buenos resultados: lo que sea despistar, siempre será bienvenido. También podría ser, sin más, una cuestión de carácter ideológico, lo que, en mi opinión, es casi peor.
Pero, cuando se trata de plantear cuestiones esenciales que afectan a la vida humana y a la concepción del ser humano, me parece que están en juego cosas muy sustanciales. Ya decía Sófocles, en Antígona, que “no es para cooperar en el odio, sino en el amor por lo que yo estoy aquí”. Nuestro silencio y nuestra indiferencia permiten que las fuerzas tenebrosas hagan estragos. Que se destroce a los más débiles en nombre de la cultura y de la civilización no deja de ser una tragedia dionisíaca, una fatalidad que nos retrotrae a las edades más oscuras del hombre en donde el débil debía ser abandonado a su suerte porque no tenía cabida entre los fuertes.
Tenemos un serio problema que no se va a resolver con más de lo mismo, ahondando en el pozo de la sinrazón y cavando más en la miseria humana. Sería deseable que intervinieran los intelectuales y no se sustraiga a la opinión pública de un debate serio, a fondo, de una cuestión con múltiples consecuencias indeseables: en esto, me parece que todos estamos de acuerdo. Y no lo digo sólo por las víctimas, que siempre serán inocentes, sino por los ejecutores. Afirma Aristóteles que el robo no hace tanto daño al desvalijado –que lo hace-, porque al final lo sustraído puede ser repuesto. A quien lo hace de verdad es al que sisa indebidamente lo ajeno, que se convierte simplemente en ladrón: pierde dignidad humana y se transforma en alguien que, si desea regresar al estado original, no podrá hacerlo desde fuera, reponiendo; sino en el interior, con una conversión del propio corazón y la aceptación del perdón que se ha de otorgar también desde dentro; y esto no tiene precio en el mercado, porque no se compra, se otorga gratuitamente. Escribe Agustín de Hipona que “nemo intrat in veritatem nisi per caritatem”: nadie entra en la verdad si no es a través del amor. Considerar al otro como enemigo o amigo, como odio o amor, como demiurgo malo o Dios. Ésta es la angustia de nuestro tiempo. Ojalá sepamos, al menos, tener la visión suficientemente esclarecida como para pedir ayuda y que nos saquen del agujero, si es que hemos tenido la desgracia de caer en el hoyo.

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Una respuesta to “Mañana hay que volver a estar en las veladas del 25-V”

  1. Hispaniainfo - Mañana hay que volver a estar en las veladas del 25-V Says:

    […] https://manifiestoporlavida.wordpress.com/ […]

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