UNFPA se sirve del Año Internacional de la Juventud para impulsar la explotación sexual de los niños y el aborto.

 

El pasado jueves, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) inauguró oficialmente el «Año Internacional de la Juventud» (AIJ) en el recinto de la Asamblea General. El tema elegido es «Diálogo y entendimiento mutuo» y se centra en la salud y el desarrollo, particularmente en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Pero algunos observadores temen que el Fondo de Población de la ONU (UNFPA, por sus siglas en inglés) y sus aliados han asumido el control del programa del AIJ para promover nuevos «derechos» a los servicios y educación sobre salud sexual y reproductiva para los jóvenes.
La ONU ha destinado una considerable cantidad de recursos, incluso un sitio web de vanguardia, y ha incorporado la agenda de la juventud al trabajo de sus principales agencias. Durante la inauguración del AIJ, la directora del UNFPA, Thoraya Obaid, presentó la Declaración Conjunta de los Jefes de las Entidades de la ONU.
En su intervención, Obaid enfatizó los nuevos derechos para la juventud en el marco del derecho a la salud. «Todos estamos de acuerdo en que la salud es un derecho humano y parte integral del desarrollo de la juventud… Las inversiones para la atención de la salud, que incluye el acceso universal a programas empíricos de salud sexual y reproductiva, son cruciales para prevenir los embarazos no deseados, la mortalidad materna, las infecciones de transmisión sexual y otras amenazas a la salud de nuestros jóvenes».
El programa para el AIJ es el «Programa de Acción Mundial para los Jóvenes», que fue aprobado por la Asamblea General de la ONU sin previo debate en 1995. Este solicita, en el área de la salud, el liderazgo del UNFPA, única agencia nombrada en esta sección. «Se debería alentar al Fondo de Población de las Naciones Unidas y a otras organizaciones competentes de las Naciones Unidas a que sigan asignando alta prioridad a la promoción de la salud reproductiva de los adolescentes». El término «salud reproductiva de los adolescentes» ahora es usado por el UNFPA y otras organizaciones internacionales en decenas de programas y planes de estudio para promover los derechos sexuales y reproductivos, incluso el acceso a la anticoncepción y el aborto, para las personas de entre 10 y 14 años.
Según el Programa de Acción Mundial para los Jóvenes, «Los servicios de salud reproductiva existentes no han tenido generalmente en cuenta las necesidades en materia de salud reproductiva de los adolescentes considerados como grupo. La respuesta de la sociedad a las necesidades de los adolescentes en materia de salud reproductiva debería basarse en información que les ayudara a alcanzar el nivel de madurez necesario para tomar decisiones responsables».
Una de las principales y recientes iniciativas del UNFPA es Y-PEER , que se centra en la educación entre iguales y entre sus miembros se encuentran «miles de personas jóvenes que trabajan en diversas áreas que conciernen a la salud sexual y reproductiva de los jóvenes». El primer manual de «capacitación» de Y-PEER incluye una «carrera de relevos de preservativos», sección en la que se indica cómo convencer a los líderes religiosos para que implementen la agenda de salud reproductiva y varios ejercicios para inculcar a los estudiantes la diferencia entre género y sexo, siendo que el sexo es biológico y el género, una construcción social. Según este sitio de la Red, Y-PEER se centra en Europa Oriental y Asia Central, el Medio Oriente y África, entre los que figuran muchos países mayoritariamente musulmanes.
Según un observador de la ONU con muchos años de experiencia, «Una gran parte de esta agenda está impulsada por el profundo temor de que la cohorte mundial de gente joven, que es una multitud en auge, se reproducirá. Tienen que atraparla tempranamente, corromperla y convencerla de que no quiere ningún hijo».

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