Andalucía impide a los médicos de familia objetar al aborto

La Junta de Andalucía ha emprendido una campaña «informativa» advirtiendo a los médicos de atención primaria de que no podrán ejercer su derecho a objeción con la entrada en vigor de la nueva ley del aborto.
La Consejería de Salud ha mantenido reuniones en distintos centros de salud de atención primaria haciendo hincapié en que sólo podrán objetar, a tenor de una interpretación estricta de la ley «aquellos implicados directamente en la interrupción del embarazo, esto es ginecólogos y anestesistas, que actúan en el acto quirúrgico».
En definitiva, el Gobierno socialista andaluz se niega a reconocer el derecho a la objeción de conciencia a los médicos de atención primaria que forman parte del «proceso terapéutico», informando en la primera consulta a la mujer que desea abortar pese a que han manifestado su voluntad de no participar a la hora de iniciar un proceso de aborto.

Ante este panorama planteado por la Junta, los médicos de atención primaria que hasta ahora habían podido ejercer su derecho a objetar y derivar a la paciente que quería abortar a otra consulta ya no lo podría hacer a juicio de la Junta.Sin embargo, a esto se oponen tanto los médicos de atención primaria objetores como el sindicato médico y el propio Colegio de Médicos, que aseguran que el derecho a la objeción por cuestiones éticas está «garantizado».
De hecho, el presidente del Colegio de Médicos de Córdoba, Cesáreo García Poyatos, explicó que «la interpretación de la Ley que hace la Junta de Andalucía está posiblemente incluso en contra de la doctrina del Tribunal Constitucional». Y añadió que «el derecho a la objeción de conciencia la puede ejercer cualquier médico. Esto es una condición propia en la que pesan principios religiosos, ideológicos, morales de la persona y ahí no puede intervenir nadie diciendo quien puede objetar y quien no puede objetar».
A juicio del órgano colegial, «la Junta lo que hace al informar es “interpretar la ley” y piensa que como el médico de familia no forma parte del proceso, sino que su misión es informar a la persona que va a abortar dándole toda la información aunque él no derive a ningún lado para que aborte». Y añadió que lo que hace el médico de familia «es entregar la documentación informativa para que ella tome la decisión, por eso, ellos entienden que el médico de Atención Primaria no tiene por qué objetar, lo consideran un mero tramitador de documentación».
Sin embargo, García Poyato entiende que el médico puede objetar y asegura que «yo no tengo por qué participar en ningún eslabón del proceso si mis principios religiosos, ideológicos o morales me lo impiden, está por encima de la ley». En estos casos, a juicio de García Poyato, lo que tengo que hacer «es facilitarle a esta persona que ejerza su derecho con otro compañero u otra persona».

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