Más sobre los objetivos del milenio y las organizaciones de caridad católicas.

Ayer se publicó en Hispanidad una interesantísima carta sobre este preocupante tema que reproducimos por su interés:

Sr. Director:
Respecto a su artículo “La estafa de los Objetivos del Milenio… en la que ha caído Manos Unidas”, desgraciadamente no es un asunto que afecta sólo a esta organización de la Iglesia, también afecta, y esto es más grave, a la organización oficial de la Iglesia que debe ser expresión de la caridad cristiana: Caritas, y esto en sus niveles más elevados.

Zenit trae recientemente esta noticia en la que el secretario general de la organización caritativa de la Iglesia en su nivel universal, Cáritas Internationalis, se lamenta de que muchos países pobres no llegarán a cumplir los ODM.

Ciertamente la fachada blanca que presentan estos ODM podría ser suscrita, quizá con alguna reserva, por una organización de la Iglesia. Pero el problema no es la “fachada blanca”, es decir, el enunciado de estos objetivos, sino la explicación de los mismos, tal como los propone la ONU. Y tras esta “fachada blanca” está claro que no hay más que cultura de la muerte e ideología de género. Y no hay que “rascar” mucho para darse cuenta.

Personas como Juan Claudio Sanahuja y sus Noticias Globales nos ayudan a abrir los ojos a esta realidad. Uno se pregunta entonces: ¿estamos infiltrados hasta el tuétano o somos unos ingenuos, rayando en la estupidez absoluta?

Durante una pequeña parte de mi ministerio sacerdotal tuve que ser Delegado Episcopal en la Cáritas de mi diócesis. Y he de confesar que esa participación a-crítica en plataformas y campañas como son las de los ODM, Pobreza Cero, etc. me hacían sentir incómodo (por decir algo suave). Espiritualmente: pelagianismo puro, la gracia de Dios parece que la dejemos en la puerta. Pero además la conciencia de que estamos trabajando para el enemigo me sacaba de quicio. Yo me preguntaba, y me pregunto: ¿Es que la Iglesia necesita una agenda ajena a su evangelio para actuar? ¿No es mucho más exigente el Señor en sus palabras que recoge Mt. 25 respecto al juicio sobre la caridad que todos los documentos que pueda sacar una organización como la ONU basada en equilibrio de fuerzas, en lucha por intereses y en presiones ocultas? Una cosa es el diálogo con el mundo, o mejor dicho, con las personas que están en el mundo, y otra es “meter el mundo en la Iglesia”.

Ya entonces mandé a Cáritas Internationalis una protesta por su participación entusiasta en los Foros Sociales Mundiales, que no es otra cosa que, bajo la apariencia ingenua de lucha por los pobres y lo alternativo, todo el elenco de ideologías disolventes y anticristianas. Recibí una respuesta educada: Ud. opina esto, lo respetamos, pero nosotros a lo nuestro.

En Cáritas tenía la sensación que se funciona muy parecido a como funcionan las organizaciones internacionales. Hay foros en los que se opina, se propone, pero luego tiene un peso excesivo el elemento burocrático de los que son como funcionarios liberados y que como son los que tienen tiempo para dedicar van imponiendo campañas (algunas infumables por lo insulsas) y orientaciones, como puede ser el participar en las iniciativas de los ODM. Los pastores han “delegado” esto en personas que, muchas veces, desconectadas de la realidad eclesial van marcando el paso de una organización, que no es una simple asociación de fieles, sino la organización oficial de la Iglesia para el ejercicio de la caridad cristiana.

Los fieles laicos y los sacerdotes que somos conscientes de esta deriva nos hemos de unir y no cansarnos de pedir a los obispos, con respeto e insistencia, que ejerzan su misión de “inspección” y de discernimiento y liberen estas organizaciones del peso de la burocracia y de las orientaciones que no proceden del Evangelio sino de agendas ajenas y muchas veces agendas envenenadas.

Carlos Mauricio Castelló Escrig

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