El consumo de la píldora abortiva poscoital se duplica desde la venta libre en farmacias, y dispara el riesgo para la salud de las mujeres

El primer año de la entrada en vigor de la venta libre en farmacia de la píldora de urgencia o del día después ya permite constatar que su empleo se ha disparado en las boticas.
Los datos de demanda a los médicos de familia y de distribución de las farmacias permiten conocer el efecto la normativa y su clara evolución. Así, en la provincia de Valladolid, por ejemplo, el registro de tratamiento con levonorgestrel de la Consejería de Sanidad no deja lugar a dudas sobre el radical descenso del empleo de este anticonceptivo hormonal en la consulta médica.
La primera comparativa, entre el cuarto trimestre de 2008, meses en los que su uso era gratuito pero en el centro de salud, y el mismo periodo de 2009 ya refleja la tendencia a la baja y, de los 648 casos que registraba Valladolid, se pasó a 90. La legalización de la venta sin receta en farmacia había entrado en vigor el 28 de septiembre de 2009.
Una nueva mirada a los datos muestran un progresivo y nuevo descenso. Así, las jóvenes que pasaron por el ambulatorio con la demanda de una pastilla de urgencia fueron ya solo 70 y 72 en el primer y segundo trimestre, respectivamente, de este año para caer a 41 en el tercero (el cuarto trimestre está por cerrar).
Baja así de una media de 216 al mes a tan solamente unas 14, doscientas mujeres menos acuden mensualmente a la píldora del día después con control médico como solución a un fallo anticonceptivo en sus relaciones sexuales. Una cifra que coincide claramente con los datos de distribución del medicamento en farmacias dado que no es un descenso de empleo, sino un desplazamiento e, incluso, considerable aumento de uso pero en farmacias donde, aunque cuesta entre 18 y 19 euros, su dispensación no requiere receta médica ni control de la edad de la usuaria.
Aunque no es posible acceder a los datos de venta en farmacia, según explica el presidente del Colegio Oficial de Valladolid, Juan de Dios Jódar, solamente a los de distribución que ayudan a conocer cuánto almacenan las farmacias, «estos últimos datos dan una clara idea de envases consumidos». Según explica el vocal de distribución de la organización colegial, José Carlos Ruiz, el aumento «es muy llamativo» y permite acercarse al consumo «porque las farmacias piden al almacén o, porque lo han vendido o se lo han encargado, dado que evitan tener mercancía en depósito que pueda caducar». Según las cifras de su distribuidora, habría que añadir la de la otra pero la evolución es presumiblemente similar en porcentajes, mientras en 2009 se distribuyeron 873 fármacos en Valladolid, hasta el pasado día 30 de noviembre ya son 1.742, el doble y sin finalizar el año.
La zona Este de Valladolid, la que tiene como hospital de referencia el Clínico, registra, antes y después de la nueva normativa, un mayor consumo de la píldora en los centros de salud. Así, ha pasado de 385 en el último trimestre de 2008 a 55 en 2009 y a 28 en el tercer trimestre de este ejercicio. La del Oeste, con el Río Hortega como referencia, ha pasado de 263 a 35 en la comparativa de 2008 y 2009 a 13 en estos últimos meses.
La respuesta al cambio del estatus del medicamento ha sido similar en toda Castilla y León. El descenso en la comunidad ha sido de 4.252 jóvenes atendidas por esta razón en los centros de Primaria en el último trimestre de 2008 a 1.714 en el de 2009 y a 866 en el tercer trimestre de 2010. No obstante, Valladolid es la provincia en la que mayor ha sido el descenso.
Evitar los embarazos no deseados y reducir el número de abortos quirúrgicos de la gestación son los objetivos que el Ministerio de Sanidad y Política Social persigue con el acceso descontrolado a la píldora del día después y, según los datos nacionales hechos públicos por el mismo, el aborto ha experimentado un descenso. En contra del Gobierno central, la Asociación para la Defensa del Derecho a la Objeción de Conciencia (Andoc) y un grupo de farmacéuticos vallisoletanos han presentado una denuncia ante la Consejería de Sanidad contra el Ministerio de Sanidad, por considerar que la información de los folletos que distribuyen las farmacias a quienes demandan la píldora poscoital es «manifiestamente incompleta y engañosa para los usuarios».
En cualquier caso, en lo que sí parecen coincidir facultativos médicos y farmacéuticos es en que en la venta libre en farmacia se pierde una gran oportunidad de informar y formar para la salud. Aunque en las boticas el consejo farmacéutico se acerca a la usuaria, «no podemos hacer mucho, ni siquiera controlar que no la utilicen de forma abusiva».
En cuanto a la edad, la Ley de Autonomía del Paciente de 2002 establece los 16 años como edad para tomar decisiones sobre la propia salud. Los farmacéuticos, no obstante, no pueden pedir el carné de identidad a las jóvenes que adquieren la píldora.
El presidente del Colegio de Médicos de Valladolid, y además facultativo de Familia del centro de salud Gamazo, Antonio Otero, destaca que el descenso es constatable en la consulta. Indica que a los médicos, lo que les preocupa, «independientemente de las razones de tipo ético o moral que cada uno pueda plantearse sobre si es o no abortivo, es el posible uso reiterado por parte de una mujer como anticonceptivo, porque no es lógico; es nocivo como concepto general porque no solamente no es el método ideal, sino que no protege contra las enfermedades de transmisión sexual». «Al no dispensarla personal sanitario -añade-, perdemos la oportunidad de hacer una labor de formación».

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