A mundo revuelto, los pescadores del mal buscan promover el aborto

«Los momentos estratégicos pueden surgir en el caos», afirmó Melissa Upreti, asesora jurídica del Centro de Derechos Reproductivos (CDR). Aconsejó a la audiencia presente en la reunión de la Comisión sobre la Condición de la Mujer aprovechar esos momentos como oportunidades para promover el aborto y los «derechos reproductivos».

Activistas del CDR influyeron en políticas presentando casos testigo para expandir las leyes de aborto. Como resultado de estas acciones legales, muchos gobiernos adoptaron políticas para asegurar que el acceso a los «derechos reproductivos» incluyera el aborto financiado por el estado y los servicios de anticoncepción.

Oradoras de la Kenyan Federation of Women Lawyers (Federación Keniata de Abogadas) relataron cómo, tan sólo el pasado mes de febrero, temían que las disposiciones progresistas sobre salud reproductiva no fueran incluidas en la nueva constitución de Kenia, dada la explícita oposición de grupos religiosos. En un debate informal, una asistente keniata afirmó: «no habríamos ganado si las denominaciones cristianas no se hubiesen fragmentado».

Las abogadas atribuyeron su éxito a haber desunido a la oposición en otras denominaciones cristianas y a haber aislado a la Iglesia Católica como el único grupo importante en contra de un artículo constitucional que estipula derechos a la atención de la salud reproductiva y el acceso legal al aborto.

En otro panel, en el que estaban presentes la delegación completa de Kenia y la ministra de género, expertos aclararon que la nueva constitución keniata atiende al derecho internacional directamente en la estructura jurídica, lo cual puede, a veces, llegar a invalidar la legislación local. La flamante Carta Magna también establece que los nuevos derechos, que incluyen la atención de la salud reproductiva, son progresistas y que el estado debe adaptarse continuamente para ajustarse a su demanda.

Una representante del Centro de Derechos Reproductivos habló sobre su éxito al ejercer influencia sobre la constitución provisional del gobierno nepalés, que fue adoptada en 2007. Expertos jurídicos progresistas celebran la constitución de Nepal como una victoria significativa para los derechos de aborto, ya que excluye intencionalmente el derecho a la vida. La representante destacó características similares a las constituciones de Sudáfrica y Kenia, que incluyen los derechos a la atención de la salud, a la educación y derechos contra la explotación en nombre de costumbres y tradiciones.

La diferencia más importante de la Carta Magna Nepalesa consiste en que, en vez del derecho a la vida, garantiza el «derecho a la libertad y a vivir con dignidad». Un asesor jurídico explicó que el derecho a la vida, contemplado en otras constituciones, ha sido interpretado a favor del feto cuando se trata de casos de aborto. Esto algunas veces disuadió a los pro-abortistas; no obstante, la constitución de Nepal es un enorme paso hacia delante para los derechos de aborto y sienta precedente en el derecho internacional.

El movimiento para ampliar los derechos humanos de modo que incluyan derechos económicos, sociales y culturales recibió muchas críticas. Los expertos dicen que en vez de garantizar el progreso socioeconómico, los derechos amplios eventualmente desalientan el crecimiento económico saludable y promueven una ideología social que no es compartida comúnmente.

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