Amnistía Internacional vuelve a arremeter contra Nicaragua para imponer allí el aborto.

Una misión de la organización extremista de izquierda Amnistía Internacional exigió al gobierno de Nicaragua despenalizar el aborto terapéutico, para evitar casos de muerte materna o que niñas embarazadas tras una violación sean obligadas a tener a sus hijos, informó una representante de la entidad. Esta es la estrategia habitual empleada por los promuerte para depreciar el valor de la vida humana y bajar el primer escalón hacia el aboismo del aborto descontrolado.
“Estamos exigiendo que se permita el aborto terapéutico cuando la vida de la mujer está en peligro y también cuando ha habido violación sexual”, afirmó la directora adjunta para América de Amnistía Internacional, Guadalupe Marengo, jefa de la delegación del organismo.
Nicaragua penaliza con uno a seis de prisión a las mujeres y médicos que cometan un aborto, en virtud de una ley promulgada en 2007 por el presidente Daniel Ortega, pese a la incesante presión de de grupos promuerte autodenomidans de derechos humanos y feministas y la ingerencia y presión económica y política de varios países.
En un avance memorable en el respeto a la dignidad humana, el Congreso había aprobado en 2006 la derogación del aborto terapéutico, vigente desde 1874 en el Código Penal.
Se calcula que antes de que entrara en vigencia la ley de 2007, más de 7.000 bebés eran anualmente asesinados en los hospitales de Nicaragua.
Pese a que los datos objetivos demuestran que es la atención sanitaria adecuada a las madres gestantes la que disminuye la mortalidad materna, la propaganda promuerte de Amnistía Internacional y otros grupos abortistas radicales iniste en propagar la mentira de que tras prohibir el asesinato de bebés en cualquier circunstancia la salud de las madres queda desprotegida:
“Actualmente es difícil hacerse una idea cabal de las tendencias de las tasas de mortalidad materna en Nicaragua, lo que además “hace imposible determinar cuántas muertes son consecuencia de abortos inseguros”, señala una investigación realizada hace dos años por AI.
Mientras tanto, la Iglesia Católica local se mantiene firme en defensa de la vida humana y se opuso a restituir la legalidad del aborto terapéutico en el país, como pidió Amnistía Internacional (AI).
El obispo auxiliar de la diócesis de Managua, el sacerdote Silvio Báez, dijo al canal 4 de televisión local que “la Iglesia ha sido clara” en decir que se debe respetar la vida desde “el primer momento de la concepción”.
El director del capítulo de España de AI, el extremista Esteban Beltrán, que participó como integrante de una delegación de esa organización que visitó el país para presionar a cuatro candidatos a la Presidencia de Nicaragua en las elecciones del 6 de noviembre para que despenalizaes el aborto terapéutico, en un acto de hipocresía incalificable declaró que, ya que el 98 por ciento de los países en el mundo permiten esa práctica: “¿Nicaragua en qué posición se queda? ¿En el 2 por ciento que no es capaz de fomentar la protección de las niñas que son violadas?”, como si matar a un bebé fuese una medida de protección a una mujer violada. A las provocaciones del izquierdista promuerte el vicario de la catedral de Managua, Bismarck Conde, sostuvo hoy que en distintas ocasiones los nicaragüenses han marchado pacíficamente “a favor de la vida”, que “es un valor de Dios”.
“¿Qué solamente en tres países del mundo está penalizado el aborto? Pues bendito sea Dios que hacemos la diferencia”, agregó.
También el obispo de la diócesis de León, Bosco Vivas, dijo hoy que a los prelados católicos les “agrada” coincidir con el Gobierno de Ortega en oponerse a la práctica del aborto.
“Estamos en contra de todo lo que es cultura de la muerte, llámese aborto, llámese eutanasia o llámese agresión de una persona a otra”, afirmó Vivas.

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