Posts Tagged ‘Benedicto XVI’

El Papa: Aborto no resuelve nada ya que mata niños y destruye mujeres

febrero 27, 2011

Al recibir ayer a medio díamediodía a los participantes de la asamblea general de la Pontificia Academia para la Vida, el Papa Benedicto XVI señaló que el aborto no resuelve nada, al contrario, mata a un niño, destruye a la mujer, enceguece la conciencia del padre de la criatura y arruina a la familia.
En su discurso en la Sala Clementina de Vaticano, el Papa explicó que el síndrome post aborto, uno de los temas de la asamblea, es esa “grave perturbación psíquica experimentada frecuentemente por las mujeres que se han sometido al aborto voluntario” que “revela la voz insuprimible de la conciencia moral y la herida gravísima que esta sufre toda vez que la acción humana traiciona la innata vocación al bien del ser humano, que ella testimonia”
Con el aborto, la conciencia moral se ve ofuscada, pero nunca deja de ser “aquel juicio de la razón mediante el cual la persona humana reconoce la calidad moral de un acto concreto” cuya tarea es “discernir el bien del mal en las diversas situaciones de la existencia, para que, en base a este juicio, el ser humano pueda libremente orientarse al bien”.
Benedicto XVI dijo luego que “a quienes quieren negar la existencia de la conciencia moral en el hombre, reduciendo su voz al resultado de condicionamientos externos o a un fenómeno puramente emotivo, es importante señalarles que la calidad moral del actuar humano no es un valor extrínseco u opcional ni tampoco una prerrogativa de los cristianos o creyentes, sino algo común a todo ser humano”.
“En la conciencia moral Dios habla a cada uno e invita a defender la vida humana en todo momento. En esta relación personal con el Creador está la dignidad profunda de la conciencia moral y la razón de su inviolabilidad”.
El Papa recordó también que “cuando el hombre rechaza la verdad y el bien que el Creador le propone, Dios no lo abandona, sino que a través de la voz de la conciencia, sigue buscándolo y hablándole, para que reconozca el error y se abra a la misericordia divina capaz de sanar cualquier herida”.
Benedicto XVI se refirió luego a los médicos, que tienen la “grave tarea de defender del engaño la conciencia moral de muchas mujeres que creen encontrar en el aborto la solución a dificultades familiares, económicas, sociales o problemas de salud de su niño”.
“Especialmente en esta última situación, la mujer es con frecuencia convencida, a veces por los mismos médicos, de que el aborto representa no solo una opción moralmente lícita, sino incluso un necesario acto ‘terapéutico’ para evitar sufrimientos al niño y su familia, así como un ‘injusto’ peso para la sociedad”.
Sobre este tema el Santo Padre precisó que “en un entorno cultural caracterizado por el eclipse del sentido de la vida, en el que está muy atenuada la percepción común de la gravedad moral del aborto y de otras formas de atentados contra la vida humana, se pide a los médicos una especial fortaleza para seguir afirmando que el aborto no resuelve nada, sino que mata al niño, destruye a la mujer y enceguece la conciencia del padre del niño, arruinando, con frecuencia, la vida familiar”.
“Esa tarea, sin embargo, no corresponde solo a la profesión médica y al personal de la salud. Es necesario que toda la sociedad se ponga a la defensa del derecho a la vida del concebido y del verdadero bien de la mujer, que nunca, en ninguna circunstancia, podrá encontrar realización alguna en la elección del aborto”.
En ese sentido el Papa recordó la urgencia de ayudar a las mujeres que han pasado por la tragedia del aborto y se refirió al llamado a la reconciliación con Dios que les hizo en la encíclica Evangelium vitae el Papa Juan Pablo II: una exhortación a dirigirse al Padre “y a su misericordia para encontrar perdón y paz en el sacramento de la confesión; así como confiarle con esperanza a vuestro niño”.
Benedicto XVI también se refirió al segundo tema de la asamblea, los bancos de cordones umbilicales, alentó estas iniciativas solidarias y resaltó la validez ética de estos trabajos, especialmente en el campo de las células estaminales para evitar la eliminación de embriones humanos.

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El Papa condena el aborto y la eutanasia en una cerrada defensa de la familia tradicional

noviembre 7, 2010

España ha tenido hoy el privilegio de escuchar a la mayor autoridad moral de la tierra, el Papa Benedicto XVI dar una lección de defensa de los valores no negociables.
El papa Benedicto XVI ha condenado hoy con firmeza el aborto y la eutanasia y ha efectuado una cerrada defensa de la familia tradicional en la homilía de la ceremonia de consagración del templo de la Sagrada Família de Barcelona. En elsermón el Pontífice ha pedido a los gobiernos “que se defienda la vida de los hijos como sagrada e inviolable desde el momento de su concepción” y “que la natalidad sea dignificada, valorada y apoyada jurídica, social y legislativamente”. Joseph Ratzinger también ha solicitado “medidas económicas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realización; para que el hombre y la mujer que contraen matrimonio y forman una familia sean decididamente apoyados por el Estado”.
La primera parte del sermón ha estado dedicada a la figura de Antonio Gaudí (1852-1926) y su templo. El Pontífice ha definido al autor de la Sagrada Família –ahora ya basílica– como “arquitecto genial y cristiano consecuente, con la antorcha de su fe ardiendo hasta el término de su vida”.
“En este recinto, Gaudí quiso unir la inspiración que le llegaba de los tres grandes libros en los que se alimentaba como hombre, como creyente y como arquitecto: el libro de la naturaleza, el libro de la Sagrada Escritura y el libro de la Liturgia”, ha destacado Ratzinger. El Papa ha subrayado después el valor de “la dedicación de este templo de la Sagrada Família, en una época en la que el hombre pretende edificar su vida de espaldas a Dios”
Benedicto XVI, además, ha resaltado “la historia de esta tierra catalana que, sobre todo desde finales del siglo XIX, dio una pléyade de santos y de fundadores, de mártires y de poetas cristianos”, en referencia principalmente a la masacre de católicos perpetrada por socialistas, anarquistas, comunistas y otros republicanos durante los negros años de la segunda República y la guerra civil.
Tras la misa, a la que han asistido unas 8.000 personas dentro del templo y unas 36.000 en el exterior, el Pontífice ha rezado el ángelus desde el atrio de la fachada del Nacimiento. Durante la oración, ha insistido en el mensaje de la homilía al subrayar “la dignidad y el valor primordial” del matrimonio y la familia, a la que ha calificado de “esperanza de la humanidad”.

El valor de la vida está por encima de falsos criterios “prácticos” recuerda el Papa

febrero 15, 2010

Al dirigirse este sábado a los miembros de la Pontificia Academia para la Vida, el Papa Benedicto XVI recordó que las legislaciones no pueden inspirarse en aparentes criterios “prácticos”, sino en el intrínseco valor de la vida humana, al momento de legislar sobre temas relacionados con la vida.
“De hecho, desde el primer instante, la vida del hombre se caracteriza por ser vida humana, y por este motivo posee siempre, en todo lugar, y a pesar de todo, dignidad propia. De otro modo estaríamos siempre ante la presencia del peligro de un uso instrumental de la ciencia, con la inevitable consecuencia de caer fácilmente en la arbitrariedad, en la discriminación, y en el interés económico del más fuerte”, advirtió el Pontífice, al hablar a los miembros de la Academia Pontificia, que este año reflexiona sobre la relación entre bioética y ley moral natural.
“Precisamente -prosiguió el Pontífice- el reconocimiento de la dignidad humana, en cuanto derecho inalienable, encuentra su primer fundamento en esa ley no escrita por el hombre, sino inscrita por Dios Creador en el corazón del hombre que todo ordenamiento jurídico está llamado a reconocer como inviolable, y toda persona está llamada a respetar y promover”.
El Santo Padre destacó luego la necesidad de repetir con firmeza, que “no existe una comprensión de la dignidad humana ligada sólo a elementos externos como el progreso de la ciencia, la gradualidad en la formación de la vida humana, o la piedad fácil ante situaciones límites”; y señaló, frente a la existencia de muchos criterios supuestamente “práctico” o de falsa “compasión”, que lleva a la aprobación de leyes como la legalización de la eutanasia, que “cuando se invoque el respeto por la dignidad de la persona, es fundamental que éste sea pleno”.
Benedicto XVI destacó luego la existencia de las graves contradicciones que existen hoy sobre la comprensión de la vida humana, que están llevando a un “naufragio relativista”, como lo demuestra la historia; y explicó que la ley moral natural permita eliminar este peligro y sobre todo, “ofrecer a los legisladores la garantía de un auténtico respeto de la persona.”
“Ilustres miembros de la Pontificia Academia para la Vida, en el contexto actual vuestro compromiso se vuelve siempre más delicado y difícil, pero la creciente sensibilidad en relación a la vida humana, anima a proseguir siempre con mayor ímpetu y valentía, en este importante servicio a la vida y a la educación en los valores evangélicos de las futuras generaciones”, concluyó

El Papa alienta a Panamá a defender la familia y la vida

noviembre 1, 2009

Al recibir las cartas credenciales de la nueva embajadora de Panamá, Delia Cárdenas Christie, el Papa Benedicto XVI pidió a la nación centroamericana proteger la vida y la familia.
En su discurso, el Santo Padre animó a los panameños a “trabajar por una mayor igualdad social, económica y cultural entre los distintos sectores de la sociedad, de manera que renunciando a los intereses egoístas, afianzando la solidaridad y conciliando voluntades se vaya desterrando”.
El Pontífice subrayó que “el mensaje del Evangelio ha jugado un papel esencial y constructivo en la configuración de la identidad panameña, formando parte del patrimonio espiritual y del acerbo cultural de esa Nación”.
“Especial relevancia tiene la presencia de la Iglesia en el campo educativo y en la asistencia a los pobres, los enfermos, los encarcelados y los emigrantes, y en la defensa de aspectos tan primordiales como el compromiso por la justicia social, la lucha contra la corrupción, el trabajo en favor de la paz, la inviolabilidad del derecho a la vida humana desde el momento de su concepción hasta su muerte natural, así como la salvaguardia de la familia basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer”, destacó el Papa.
“Éstos son elementos irreemplazables para crear un sano tejido social y edificar una sociedad vigorosa, precisamente por la solidez de los valores morales que la sustentan, ennoblecen y dignifican”, agregó.
Benedicto XVI se refirió a continuación al compromiso de las autoridades panameñas “de fortalecer las instituciones democráticas y una vida pública fundamentada en robustos pilares éticos”.
Al respecto, destacó que “no se han de escatimar esfuerzos para fomentar un sistema jurídico eficiente e independiente, y que se actúe en todos los ámbitos con honradez, transparencia en la gestión comunitaria y profesionalidad y diligencia en la resolución de los problemas que afectan a los ciudadanos”.
El Santo Padre elogió luego “el valioso papel que Panamá está desempeñando para la estabilidad política del área centroamericana, en unos momentos en los que la coyuntura actual pone de relieve cómo un progreso consistente y armónico de la comunidad humana no depende únicamente del desarrollo económico o los descubrimientos tecnológicos”.
El Papa concluyó alentando a Panamá a inculcar a las nuevas generaciones “un verdadero humanismo, sembrado en la familia y cultivado en la escuela, de modo que la pujanza de la Nación sea fruto del crecimiento integral de la persona y de todas las personas”.

El Papa le dice al embajador del abortista Obama que hay que respetar la vida y la objeción de conciencia.

octubre 2, 2009

Al recibir esta mañana las cartas credenciales del nuevo Embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, Miguel Humberto Díaz, el Papa Benedicto XVI resaltó la necesidad de promover la dignidad humana, el respeto al derecho inalienable a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, así como el derecho a la objeción de conciencia del personal de salud y de los ciudadanos en general.
Al comenzar su discurso en el que recordó su visita a Estados Unidos y luego de comentar que diversas culturas, a través de la inmigración, han enriquecido a este país, el Santo Padre alentó a vivir el “anhelo de libertad y la búsqueda de la felicidad” desde una perspectiva que vaya más allá de lo individual, es decir, “del bien común y de toda la familia humana”.
Ante la crisis económica internacional, dijo el Papa, se necesita “un modelo de globalización inspirado en un humanismo auténtico, en el que los pueblos sean considerados no como meros vecinos, sino como hermanos y hermanas”.
Luego de resaltar la urgencia de vivir la solidaridad, respetando la dignidad del hombre y ayudando a superar la pobreza dándole a los más necesitados “acceso al agua y al alimento, a los cuidados básicos de salud, así como a políticas justas de comercio e inmigración”, Benedicto XVI explicó que “el verdadero progreso, como insiste la doctrina social de la Iglesia, debe ser integral y humano; no puede prescindir de la verdad sobre el ser humano y debe estar dirigido siempre a su bien auténtico”.
En una palabra, continuó, “la fidelidad al hombre requiere fidelidad a la verdad, que sola es garantía de la libertad y del desarrollo verdadero”. Por su parte, resaltó el Papa, “la Iglesia en Estados Unidos desea contribuir al debate del asunto ético y social que le darán forma el futuro de esta nación proponiendo argumentos respetuosos y razonables basados en la ley natural y confirmadas por la perspectiva de la fe”.
La visión religiosa, dijo Benedicto XVI, “y la imaginación religiosa no limitan, sino que enriquecen el discurso político y ético, y las religiones, precisamente porque se relacionan con el destino último de todo hombre y toda mujer, están llamadas a ser una fuerza profética para la liberación humana y el desarrollo del mundo, especialmente en las zonas afectadas por conflictos”.
El Papa Benedicto XVI se refirió luego al valor de la libertad humana y reiteró que su preservación “está inseparablemente ligada a la verdad y a la búsqueda del auténtico florecimiento humano. La crisis de nuestras democracias modernas exige comprometerse en el diálogo razonado en el discernimiento de políticas prudentes y justas que respeten la naturaleza y la dignidad humana”.
La Iglesia en Estados Unidos, precisó, “contribuye a este discernimiento, en particular, por medio de la formación de las conciencias y su apostolado educativo, con los que hace una significativa y positiva contribución a la vida civil de Estados Unidos así como al debate público”.
Aquí, subrayó el Papa, “pienso particularmente en un claro discernimiento en relación con los temas que afectan a la protección de la dignidad humana y al respeto del derecho inalienable a la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, así como la protección del derecho a la objeción de conciencia por parte del personal sanitario y de todos los ciudadanos en general”.
Finalmente, Benedicto XVI afirmó que “la Iglesia insiste en el irrompible lazo entre la ética de la vida y cualquier otro aspecto de la ética social, ya que está convencida, como dijera proféticamente Juan Pablo II, que ‘una sociedad carece de fundamentos cuando, por un lado, defiende el valor de la dignidad de la persona, la justicia y la paz, pero luego, por otro lado, actúa radicalmente de forma contraria permitiendo o tolerando una variedad de formas en las que la vida humana es devaluada y violada, especialmente si es débil o marginalizada'”.