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Rouco no quiere asistir al 17-O con políticos abortistas.

octubre 8, 2009

Eulogio López explica así por qué el Cardenal Rouco no asistirá al acto del 17 de Octubre:

Más de un católico se ha quedado con la boca abierta al leer que el cardenal Rouco no acudirá a la manifestación del 17 de octubre, con la coletilla, un punto distante, del “parece que el fin que persigue la manifestación es muy bueno”.
Hombre, dado que se trata de una manifestación en defensa de la vida, producto de un montón de organizaciones laicas, no podríamos calificar el comentario de ilusionante. Como diría el maestro Wodehouse, “este no es el lenguaje del entusiasmo”.

Intentemos aclarar el porqué de tan sonoro desapego, pronunciado en Salamanca, apenas días después de que Martínez Camino secretario de los obispos, mano derecha del arzobispo madrileño, animara a todos a acudir a la manifestación del 17 octubre tras la Plenaria de la CEE (no es Comisión Europea es Conferencia Episcopal Española), aunque les advierto que sólo poseo indicios pero, por mi condición de periodista, comenzaré por el final.

Monseñor Rouco Varela está hasta el capelo cardenalicio del Partido Popular. Me consta que una de las ideas fuerza que están lanzando sus colaboradores -ergo tengo que señalarle a él como origen de la misma- es que la tomadura del pelo de los peperos que se presentan como fieles hijos de la Iglesia y defensores de la vida ya no cuela mucho y empieza a molestar bastante.

Porque lo malo es que, abandonada la jerarquía -que no quiere, ni debe, entrar en política ni un paso más allá de la defensa del Magisterio- en manos de los laicos del PP, los seglares del Marianismo le han tomado el pelo de la peor de las maneras, bajo el lema de “Católicos españoles tenéis que votarnos a nosotros aunque sea tapándoos la nariz”, por “lo que podemos permitirnos el lujo despreciaros”.

Al parecer, Rouco se ha cansado del jueguecito y no quiere acudir a una manifestación en la que, no lo duden, los susodichos católicos peperos, aparecieran “a título individual, naturalmente”, para que quede claro a los pocos informados -no muchos, pongamos el 99% del electorado- que el partido que defiende la vida es el PP y, a más a más, que fuera del PP no hay salvación. Así que Rouco no quiere que las cámaras de TV hagan fundidos entre la efigie de los muy píos políticos peperos y la suya. De eso, ya se encarga Pepiño sin necesidad de aportarle la demostración.

Ojo, Rouco es un intelectual, y encima de formación alemana, por lo que no se queda en esa superficie trivial. Lo que el cardenal -creo- ha puesto en solfa ha sido toda la política del mal menor, es decir, la derecha pagana del Partido Popular. Lo mismo está ocurriendo en Italia con Silvio Berlusconi. Ahora, la Conferencia Episcopal Italiana busca resucitar la Democracia Cristiana, que, si analizamos las últimas convocatorias electorales, tendría una proyección de voto del 5%. Lo que ocurre es que en España la suma de los partidos políticos que defienden los valores no negociables de Benedicto XVI no suma ni el 0,5% de los sufragios. Créanme: si alguien acudiera a Rouco con la fórmula para reemplazar al PP como representante electoral de los católicos o con otra fórmula sobre cómo conseguir una voz política que defendiera los no negociables, el arzobispo de Madrid -y muchos otros- le recibiría con los brazos abiertos. Está de nuestra derecha pagana hasta el báculo episcopal.

Me explicaré de otra forma: Su Eminencia está hasta el mismísimo gorro de los políticos intelectuales, periodistas y filántropos (recuerden, “el filántropo no es tu hermano, es una tía gruñona”, Chesterton dixit) que se arriman a la Iglesia para ayudarla y acaban viviendo en calidad de representantes cualificados de la misma, o simplemente de ella. Pero que conste que esto es una interpretación personal sobre la que asume -como el alcalde Gallardón- toda la responsabilidad. Yo soy así.

Eulogio López

Cardenal Rouco alerta que «crimen del aborto ensombrece historia de la humanidad»

abril 21, 2009

El Arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Cardenal Antonio María Rouco Varela, afirmó hoy, durante su discurso inaugural de la 93 Asamblea Plenaria de la CEE, que «el crimen del aborto ensombrece la historia de la humanidad», refiriéndose así a la reforma de la ley que el Gobierno tiene previsto presentar antes del verano europeo.
Por ello, el Purpurado alertó que con la nueva legislación «se quiere reducir la democracia al mecanismo empírico», mediante la aprobación de leyes que representen «simplemente un especie de denominador común de las diversas opiniones e intereses presentes en la sociedad, aun cuando lo que esté en cuestión sea el derecho fundamental a la vida».
«Sin una base moral objetiva –continuó– ni siquiera la democracia puede asegurar una paz estable, tanto más cuanto que la paz no fundamentada sobre los valores de la dignidad humana y de la solidaridad entre todos los hombres es a menudo una paz ilusoria».
En todo caso, reconoció que España lleva inmersa en las últimas décadas «en un proceso de deterioro de la conciencia moral en lo que toca al valor sagrado de la vida humana». «Desde la legislación despenalizadora de 1983, la situación ha ido empeorando tanto en la práctica como en las leyes», añadió.
Además, el Cardenal recordó que la preocupación sobre el aborto «ha estado siempre en el centro del interés de los obispos durantes las últimas décadas», actitud que reivindicó citando la publicación en 2001 de la Instrucción Pastoral ‘La familia, santuario de la vida y esperanza de la sociedad».

EpC, formación estatal de las conciencias

Por otra parte, el Cardenal Rouco se refirió a la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos (EpC), reivindicando el derecho «inalienable» de los padres y las escuelas «en colaboración con ellos» a educar a sus hijos en los principios morales y religiosos que «libremente asuman y cultivan». En este sentido, aseveró que se viola este derecho cuando cuando se «impone legalmente» una visión antropológica y moral, «una formación estatal de conciencias».
Así, el Arzobispo defendió una asignatura que oferte «una formación jurídica básica sobre las Declaraciones de los Derechos Humanos o sobre la Constitución Española». «En esta perspectiva podría hallarse una solución a los graves problemas planteados por la llamada Educación para la Ciudadanía», agregó.
Para salir de la crisis económica, el Purpurado propuso «un profundo cambio de mentalidad y actitudes» sin el que «difícilmente se remontará la grave crisis, cuyas dimensiones y horizontes se muestran tan inciertos e imprevisibles».
Este cambio, explicó, se fundamenta en el respeto a los imperativos espirituales y morales de la sobriedad y austeridad, en el sacrificio personal, en la concepción del trabajo como un derecho y un deber y la regulación normativa de la vida económica y financiera.
«Sólo así se podrá restablecer la tan invocada y ansiada confianza social», concluyó.
En este sentido, el Presidente de la CEE anunció que el Papa escribirá una nueva encíclica sobre doctrina social, al tiempo que recordó las anteriores –Spe salvi y Deus Caritas est– «que permiten aclarar criterios y extraer conclusiones ético-sociales y ético-jurídicas para ofrecer a los ciudadanos».