Posts Tagged ‘imposición del aboto’

La tiranía comunista china convierte a un pueblo en una cárcel dentro de la cárcel para controlar a un activista provida

enero 4, 2011

Chen Guangcheng, preso por defender la vida

Las autoridades chinas comunistas chinas han convertido la aldea entera de Dongshigu en una prisión, para evitar que Chen Guangcheng, un disidente antiabortista ciego, se desplace libremente por el país, según informa la revista francesa Liberation.
“La pintoresca aldea, situada cerca de una autopista nacional, podría asemejarse a miles de otras aldeas en esa parte del noreste de China. Sin embargo, nadie está autorizado a entrar en Dongshigu, ni comunicarse con sus habitantes”, relata el corresponsal de Liberation en China, Phillipe Grangerou. “Todas las líneas telefónicas fueron cortadas hace meses. La antena del servicio local de telefonía móvil ha sido desconectada, y se han colocado alrededor del perímetro seis cámaras de vigilancia”.
Además de la interrupción de las comunicaciones y de la vigilancia electrónica, la ciudad está custodiada por cerca de cuarenta soldados fuertemente armados, que mantienen un puesto de control para las pocas personas que se les permite entrar y salir. “Este grupo de hombres nos aterroriza a todos. Han sido enviados por el comité del Partido Comunista de la provincia, por eso no hay nada que se pueda hacer respecto a esto”, declara un habitante.
Según Grangerou, la sofisticada operación de seguridad que rodea la ciudad de Dongshigu existe con el único propósito de prevenir cualquier contacto entre Chen y el mundo exterior. Chen y su esposa viven bajo arresto domiciliario dentro de su residencia, y a la única persona que se le permite entrar o salir es un pariente de edad, a quien se le concedió el privilegio sólo para hacer compras de menor importancia para el hogar.
Los problemas de Chen provienen su decisión, en 2005, de plantear una demanda contra el gobierno provincial local por permitir miles de abortos y esterilizaciones forzados contra la población, una práctica que es común en China como medio para hacer cumplir la “política nacional de un solo hijo”.
Con esta política, el gobierno chino solamente permite a los habitantes urbanos tener un solo hijo, y a los habitantes rurales dos, en un intento por frenar el crecimiento poblacional. Los que violan la ley son castigados con penas severas, que incluyen el aborto y la esterilización forzados, así como la confiscación de la propiedad y multas masivas. Aunque el gobierno chino prohíbe oficialmente los abortos forzados, penaliza a los gobiernos locales que no pueden mantener controlada a la población, creando un incentivo para que ejecuten tales medidas, que rara vez son castigadas.
Aunque Chen perdió el caso, reveló su documentación a la revista Time en una entrevista efectuada en el año 2005, que llevó a su arresto domiciliario y a juicio. Después de retener a todo su equipo legal en las vísperas de los procedimientos, el gobierno chino condenó a Chen a cuatro años de prisión. Él ha decunciado que fue golpeado por otros reclusos, a instancias de los guardias, cuando insistió en plantear una apelación.
Durante su encarcelamiento, Chen acaparó una cada vez mayor atención internacional. Su caso fue condenado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, y le valió el prestigioso premio Magsaysay. Su esposa fue arrestada en momentos en que intentaba abordar un vuelo a Filipinas, para aceptar el premio en nombre de su marido, y fue puesta bajo arresto domiciliario, donde este año se reunió con su marido, después de que este cumpliera su condena.
El miedo del gobierno chino al abogado ciego que hizo un poco más que ejercer sus derechos legales en el sistema judicial de la nación refleja una actitud generalizada hacia los que cuestionan públicamente el gobierno dictatorial del Partido Comunista. Aunque el gobierno de China haya liberado gradualmente el sistema económico de la nación, dejando de lado a la gerencia socialista, la dictadura comunista continúa aplicando penas severas y arbitrarias contra los disidentes, frente a la condena internacional creciente.

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Las asociaciones pro “derechos humanos” arremeten contra la vida en hispanoamérica

junio 7, 2010

A finales del mes de mayo pasado la vida y las leyes que la defienden han sufrido una virulenta ofensiva lanzada por asociaciones que dicen defender los derechos humanos. Para éstas, el que la madre ejecuta intraútero a su hijo descuartizándolo entra dentro de estos derechos humanos.
Una de estas siniestras organizaciones (en el sentido de izquierdista y en el de tétrica por su afan promuerte), llamada Human Rigths Wacth, emitió un aterrador comunicado felicitándose por que en Méjico se podrá ejecutar mediante aborto químico o quirurgico a los hijos concebidos en una violación. Según la asociación antivida esto “reafirma los derechos de la mujer a la salud y la vida al permitir a las víctimas de violación evitar los embarazos forzados”. Siempre y cuando la mujer no sea hija la hija de la madre violado, pues en ese caso se le niega el derecho a la salud y a la vida al ser condenada a muerte. A parte, en ningún estado del mundo se le niega la vida o la salud a una mujer violada. Lo único que se le niega es el poder asesinar a otra persona, competamente inocente y que lleva en su seno.
Otra conocida asociación de extrema izquierda, que ha destacado en los últimos años por su virulencia antivida en Amnistía Internacional. Tambien a finales de mayo este otro grupo promuerte ha intendado presionar a Chile para que despenalice el aborto. El director de Amnistía Internacional (AI) Chile, Sergio Laurenti, lamento que todavía 3 naciones tengan prohibición absoluta de aborto en hipanoamérica (Nicaragua, El Salvador y Chile. Posteriormente en un monumental acto de hipocresía dijo que “es importante aclarar que Amnistía Internacional no aboga a favor del aborto como un derecho, pero sí considera que es inaceptable que las mujeres no tengan un control sobre su propio cuerpo y eventualmente sobre su propio destino cuando son objeto de violaciones o cuando su vida está en riesgo. En estos casos en la mayor parte de las sociedades es admisible la interrupción del embarazo”. Es decir no abogan por el derecho a matar a los hijos, pero es inaceptable que no se permita hacerlo.
Y agrega que todas las personas tienen derecho a gozar de su sexualidad y de una salud reproductiva, “aunque sabemos que en este país hay mucha resistencia aún en la opinión publica sobre una liberalización en relación con el aborto, la despenalización del aborto para las mujeres y los prestadores de salud en estos casos es un avance que se está haciendo esperar”.