Posts Tagged ‘Juan Manuel de Prada’

Juan Manuel de Prada también acusa a los partidos de la derecha parlamentaria de “aceptar” y “fomentar” el aborto

julio 30, 2010

El escritor Juan Manuel de Prada ha acusado a los partidos políticos de la derecha de “aceptar” los presupuestos ideológicos de la izquierda e incluso “fomentar” el aborto y ha recordado que durante el Gobierno de José María Aznar se “permitieron” estas prácticas.
“La derecha tampoco está criticando tanto la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Siempre se queda con el calzón puesto para hacerse la modosita, pero en el fondo hace mucho tiempo que aceptó los presupuestos ideológicos de la izquierda y se desenvuelve con ellos”, dijo refiriéndose en especial al Partido Popular de Mariano Rajoy, antes de asisitir al curso ‘El inmenso valor de la vida’ que organiza la Universidad Rey Juan Carlos en Aranjuez.
El escritor ha calificado de “lamentable” que los “crímenes” se hayan convertido en un derecho y ha indicado que, a su juicio, el Gobierno está conduciendo a la sociedad española a un “callejón sin salida”.
Ha aseverado, también, que el aborto no es un tema “ideológico” porque tanto la derecha como la izquierda lo han “fomentado” y ha afirmado que la educación sexual a los jóvenes es una “maniobra encubierta” de “corrupción de menores”.

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Mientras la muerte deslizaba palabras ofidias, artículo de Juan Manuel de Prada

junio 28, 2010

Reproducimos por su interés el siguiente artículo de Juna Manuel de Prada.

Se llaman María y Roque. Hace unas pocas semanas, la amiocentesis reveló que Roque nacería, muy probablemente, con síndrome de Down; y a María la invitaron a abortar, la exhortaron a abortar, le auguraron una existencia infernal si no abortaba, incluso pretendieron pintarle el aborto como una solución misericordiosa para Roque, que entretanto seguía creciendo en su vientre, como un sigiloso milagro, como un carbunclo encendido que pugna por asomarse al mundo. Pero María se negó a abortar; halló la fortaleza necesaria en Ramón, su marido, que por las noches le susurraba letanías de ensimismado amor, mientras auscultaba de besos su vientre. Y juntos decidieron desoír las palabras ofidias que les prometían alevosamente una vida tranquila si borraban el futuro de Roque, juntos decidieron acompañar contra viento y marea la gestación de Roque, juntos decidieron recibirlo con emocionada y absorta gratitud, como se reciben los dones más valiosos e irrepetibles, juntos decidieron acompañar su respiración, velar su respiración, sostenerse en su respiración frágil, apenas audible, que sin embargo se bastaba para exorcizar las zozobras, como una luciérnaga exorciza las sombras. Y contaron, con trémula y febril expectación, los días que restaban para que Roque abandonara su cálido refugio y alumbrase sus vidas para siempre.
María y Ramón acaban de saber que Roque nacerá sin síndrome de Down. Nacerá sano y fuerte, gracias a que sus padres decidieron recibirlo con alborozo, cuando les advertían que nacería débil y enfermo. Y la cámara de Álvaro Ybarra estaba allí para celebrar la esperanza, para celebrar el coraje de María y Ramón, que se abrazaron intrépida y escandalosamente a la vida, mientras la muerte deslizaba palabras ofidias.
JUAN MANUEL DE PRADA

En España está permitido y amparado por la ley, desde 1985 y con el apoyo de todos los partidos políticos parlamentarios, el aborto de un hijo que se presuma que pueda tener Síndrome de Down, sin que exista ninguna resposabilidad penal para nadie si luego se comprueba, como en la historia del artículo, que tal suposición que causó el aborto era falsa.

Referéndum sobre el aborto , artículo de Juan Manuel de Prada

febrero 8, 2010

Reproducimos este excelente artículo de Juan Manuel de Prada publicado hoy en ABC:

DIVERSAS organizaciones civiles anuncian la celebración, el próximo 7 de marzo, de una manifestación por la que se reclama la convocatoria de un referéndum sobre la regulación del aborto impulsada por el Gobierno. Referéndum que, como a nadie se le escapa, el Gobierno no convocaría salvo que tuviese la plena seguridad de que su regulación cuenta con el beneplácito de una mayoría social holgada (con la que, como tampoco se le escapa a nadie, no cuenta). Pero, con mayorías o sin mayorías, a favor o en contra de la regulación impulsada por el Gobierno, la petición de convocatoria de un referéndum de estas características constituye un error craso que ataca el fundamento sobre el que se sostiene la defensa de la vida, que no es una cuestión política que pueda someterse al veredicto de las urnas, ni indirecta (mediante votación en las cámaras legislativas) ni directamente (mediante plebiscito). Aceptar que la decisión de una mayoría popular o parlamentaria puede legitimar el crimen es tanto como aceptar que el crimen no puede ser definido objetivamente, sino que su definición depende de percepciones subjetivas o coyunturales; una trampa saducea que aquí se hace más vitanda, pues al fin y a la postre un referéndum de estas características nos obligaría a elegir entre un aborto libre de iure y un aborto libre de facto.
Quienes abogan por este referéndum aducen que la propia Constitución reconoce la posibilidad de convocarlo ante «decisiones políticas de especial trascendencia»; es decir, ante decisiones que afectan a la organización de la «polis», no a los fundamentos que garantizan su supervivencia. Un referéndum puede convocarse para decidir sobre el uso de la energía nuclear, la prohibición del tabaco o el ingreso en organismos internacionales, pero no sobre la licitud del asesinato, el hurto o la pederastia. Cuando las sociedades consideran que estos asuntos pueden regularse mediante meras disposiciones de la voluntad se han convertido en organizaciones criminales. Esto es lo que la nueva regulación sobre el aborto pretende; y tratar de combatir esa pretensión aceptando su premisa es tanto como incurrir en el mismo mal que se desea combatir.
Reclamar que se someta a votación una ley que conculca el derecho a la vida es tanto como admitir que el derecho a la vida puede ser sometido a votación; de hecho, al solicitar que se convoque este referéndum se está reconociendo legitimidad a su resultado, que sea el que fuere resultaría lesivo para el derecho a la vida. Los promotores de esta iniciativa aducen que «no podemos cerrar los ojos a que, de hecho y nos guste o no, en los regímenes democráticos el derecho a la vida se somete a votación». Aquí convendría especificar que no son los regímenes democráticos los que amparan tal dislate, sino la degeneración de tales regímenes en formas de idolatría o cesarismo democrático que, en lo que Zapatero llamaba cínicamente en su plegaria negra de Washington «la propia búsqueda del bien» (o sea, la consecución del interés), no vacilan en pisotear los fundamentos éticos que garantizan su propia supervivencia. Contra la degeneración de los regímenes democráticos no podemos, en efecto, cerrar los ojos ni prestar asentimiento, reclamando la convocatoria de un referéndum sobre una ley que conculca el derecho a la vida. Pues, más allá de lo que deparase ese hipotético referéndum, se está aceptando que mediante votación se pueda legislar sobre los fundamentos éticos que garantizan la supervivencia de la comunidad humana, y hasta su propia calificación de «humana».
Creo, en fin, que a nadie regocijaría tanto la convocatoria de un referéndum de estas características como a los enemigos de la vida. Casi tanto como a mí me duele escribir este artículo.
http://www.juanmanueldeprada.com