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Al menos 11 clínicas abortistas de la lista del ministerio no son empresas

febrero 18, 2009

Siguiendo con la serie de artículos publicados en La Gaceta sobre el negocio del aborto, reproducimos el tercero de ellos y más reciente hasta el momento:

A diferencia de Madrid, donde un solo grupo (Dator) acapara el negocio del aborto, y de Levante, donde los abortistas se mueven ideológicamente a sus anchas, en el norte de España no hay fuertes grupos abortistas y bastantes clínicas simplemente no existen como empresas. Fuera de estas grandes áreas, existen dos grupos abortistas relevantes en Andalucía y otro en Murcia.
Entre las clínicas que el Ministerio de Sanidad cita en la lista de las que hicieron abortos en 2007, al menos 11 no son empresas. Faos, en La Coruña, es un teléfono que no responde. En Pontevedra no existe ninguna Clínica Climent, sino un doctor Antonio Climent Arigo, que trabaja a tiempo completo en el Hospital Povisa de Vigo, donde aseguran que no hacen abortos. La Clínica Cire de Ciudad Real es un “consultorio ginecológico” sin empresa. Lo mismo pasa con el del “Doctor Prada” en Guipúzcoa, la Clínica “Sirona” de Gijón, el “Centro Ginecológico Dr. Echevarría” en Álava, la asociación Centre Mèdic Les Corts de Barcelona (aparentemente vinculada a la clínica abortista Adàlia de Gerona), el Centre Mèdic Giness (Dr. Eizaguirre) en la misma Ciudad Condal, el Centro Ginecológico Levante (en Alicante y Elche, sin empresa ni correo electrónico). Por último, en Cádiz y Granada cita el ministerio un “Centro Ginecológico” y una “Clínica Ginecológica” que, sin más datos, es imposible identificar.
Para disimular las clínicas de abortos, una modalidad menos drástica es la de poner en la lista del ministerio un nombre distinto al comercial. Multimédica-Centro, de Salamanca, se llama por ejemplo Barromarco SL. El Centro Ginecológico Scala 2000 de Málaga se llama 2004 Ginecenter SL. La que aparece como Clínica Medina-Azahara se llama en realidad Clínica Ginecológica Córdoba SL. El Centro Médico o Clínica Guadiana (que realiza abortos en Badajoz) es en realidad la Clínica Los Arcos. Lo que en Vizcaya llama el ministerio Clínica Ginecológica Carlton, aparece en el Registro Mercantil como Ortodoncia Carlton. La Clínica Quirúrgica Actur de Zaragoza se llama Unidad Aragonesa de Salud SL, si bien ésta y otras empresas del grupo Dator (la misma Partner Line SL) al menos tienen registrado como marca el nombre que dan al ministerio.

Por último, hay quien recurre a inscribirse bajo fórmulas distintas a las de sociedad anónima o limitada. Lasaitasuna (clínica vizcaína famosa por colgar el año pasado en internet las historias de 4.000 mujeres que habían abortado) es una comunidad de bienes gestionada por tres personas. A la fórmula de Asociación (que exime de presentar balance) recurre entre otras la sucursal valenciana de Acuario (cuyo nombre registrado es simplemente “Casa de Salud”).

Preservar la fama
Madrid es suficientemente grande como para que Guillermo Sánchez pueda no ser conocido, y Levante lo suficientemente libertino como para que los abortistas mezclen sus actividades con otras sanitarias. Pero la vieja Castilla es otro cantar, y en Valladolid el propietario al 80% de Ginemédica, el ginecólogo Ángel Santaolaya, cuida su fama y no se mezcla en otras empresas con los gestores de su clínica de abortos. Paradójicamente, en Ginemédica no hay ningún ginecólogo, y Santaolaya, que lo es, sólo aparece como gestor de empresas de otros ramos, salvo que se considere ginecología la fecundación in vitro.

La clínica de abortos salmantina Barromarco toma nombre de su administrador, Antonio Martín Marcos, y de su precedesor José Luis Barroso Moreno. Con Antonio Sánchez Hernández, Martín administra Barromarco y otras tres empresas: Clínica de la Mujer, Hispanolusa de Ginecología, y la inmobiliaria Hardcilla. Sánchez Hernández administra además la empresa de finanzas Consultora Empresarial Salamanca.

A la vista de una estructura empresarial tan poco transparente, parece claro que una Ley del Aborto que reduzca el control favorecerá estas pecularidades.

Andalucía se la reparten González Bravo y Sáenz de Santamaría-Stolzenburg
El aborto ha echado raíces en Málaga, donde Rafael González Bravo tiene tres clínicas abortistas: Atocha, Clínica Sevilla (alias El Sur) y Spawsky, y otras nueve empresas: Inra 2005, Inversiones Acpromi, Rasan 2, Ripalgo 3000, Tempisque (construcción e inmobiliaria), Mallorban (carpintería), Ragumi, Pacatmedita (cafeterías), Urban People (calzado). También en Málaga tiene tres clínicas el doctor Germán Saenz de Santamaría Vázquez: una de abortos (la Ginecológica que lleva su apellido, con sucursal también en Jaén) y dos policlínicas que no los hicieron en 2007: Huelín y Litoral.

Saenz de Santamaría no tiene hoy día conexiones comerciales directas con uno de sus antiguos empleados, junto con el cual fue procesado por abortos ilegales: Luis Alberto Stolzenburg, propietario de una clínica de abortos (Córdoba), de otra que lleva su nombre en Sevilla (y que al menos en 2007 no los hizo), y de una inmobiliaria, Vistalada SL, en Málaga. Sus conexiones miran a Oriente también por su socio extranjero, Mohamed Zakaria El Abdellan El Kasem, con quien comparte la clínica cordobesa y quien a su vez tiene dos clínicas (no abortistas) en Granada: Mayadín y Los Cármenes.

El Abdellan figuró como consejero delegado de la clínica de abortos madrileña Callao, propiedad del sirio Mohamed Dehni. Éste, a su vez, es titular de una policlínica, Retiro, en la madrileña calle de Lope de Rueda. Dehni lleva cuatro años tratando de convertirla en clínica abortista, pero se lo ha impedido la firme oposición de los vecinos del edificio.
Después del cierre, el año pasado, de la sucursal madrileña de Morín y de la pequeña clínica Mayrit, el negocio de Dehni es el único que, en Madrid, queda al margen del grupo Dator.

El grupo de Murcia y las empresas del País Vasco y Asturias
Murcia es la tercera comunidad con mayor tasa de abortos (14,8 por mil mujeres fértiles). Hasta allí extienden sus redes las empresas de Remedios G. Bricio (Instituto Ginecológico Murcia). Pero la mayor parte del negocio abortista se lo queda un empresario local, Francisco Valero Atienza, con tres clínicas: Ginemur, Delta Médica y Deia Médica (en Murcia, Cartagena y Deia, Valencia). Valero posee una empresa de muebles (Casneval), otra de comercio (Nicaragua I. Trade) y otra de servicios (Tóner del Mediterráneo), además de una sanitaria (Oftal Ribera). Sus socios Wilmer Jurado, Francisco Martí Peris y Adela Vidal Chornet administran empresas ginecológicas o sanitarias (Géminis Planificación Familiar, Vidavidal, Clidemur Salud y Belleza, Laboratorio Grumaya y Laboratorio Hospital 4).

En el País Vasco, Luis Castillo Echeverría administra la clínica abortista Euskalduna 2006, así como la empresa Resonancia Euskalduna, y preside la también sanitaria RX Euskalduna. Su principal socio en las tres es José Miguel Gurrea Bilbao, administrador de Aluak y Glamzagine (sanitarias), Guri SL y Arrendamientos de Bizkaia (inmobiliarias), y Dorsoduro 06 (financiera).

En Asturias, salvo las conectadas con el grupo levantino Acuario (Buenavista), las clínicas abortistas suelen estar gestionadas por mujeres y tienen escasas conexiones. Marcos Fernández Marqués, que hasta 2003 fue consejero delegado de Belladona (clínica abortista de Gijón), administra actualmente dos empresas sanitarias (Instituto Reumatológico Asturiano y Reumatología A&M). Otra ex administradora, Amparo Cardano Díaz, gestiona el centro de salud Beleno.

LISTADO COMPLETO DE LAS EMPRESAS ABORTISTAS
grupo-santa-olaya

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No Más Silencio se suma a AVA y a Carmen Flores para pedir el cierre del centro abortista El Bosque

enero 16, 2009

Basados en los antecedentes de la susodicha clínica, de actuaciones al margen de la ley y de la ética, demostrados en el video emitido por Intereconomía TV, y conociendo también los testimonios de muchas de sus ex pacientes, No Más Silencio tiene fundadas sospechas de que la difunta pueda haber sido retenida contra su voluntad durante la “exploración” que le produjo la muerte. Es práctica habitual de todas las clínicas abortistas retener a las mujeres por la fuerza cuando muchas cambian de opinión antes de abortar, y tenemos constancia de que El Bosque no es ninguna excepción. Conociendo la intensa ansiedad que sufren las mujeres a la hora de un aborto, no es de extrañar que la paciente pudiera sufrir un paro cardiaco si, además, hubiera habido un forcejeo para retenerla contra su voluntad.
Más aún, los paros cardiacos en mujeres jóvenes, unidos a embolias, apuntan al Síndrome post-aborto, que produce un aumento notable de ambas patologías, con más de un 600% de aumento del riesgo de accidentes cerebrovasculares, según estudios que figuran en nuestra página web de http://www.nomassilencio.com. Por ello pedimos conocer la historia reproductiva de la difunta para descartar o confirmar un aborto anterior y el consiguiente Síndrome post-aborto.
Por todo ello pedimos, también, el cierre definitivo de la “clínica” El Bosque, y una investigación urgente, exhaustiva y transparente de las causas de la muerte de esta nueva víctima del aborto. Ojalá que estas dos muertes sean las últimas.

El negocio de la muerte no está en crisis: Los abortorios facturaron 50 millones de euros en 2007

diciembre 4, 2008
El suculento negocio de la muerte cuenta con el firme respaldo de nuestros politicos

El suculento negocio de la muerte cuenta con el firme respaldo de nuestros políticos

El aborto crece a un ritmo de un 10% cada año. En 2007 se realizaron 112.138 abortos provocados. ¿Cuáles son los motivos? El Gobierno reconoce que las políticas de prevención están fallando, pero la única medida que ha puesto sobre la mesa es una una ley de plazos, en la práctica, el aborto libre hasta una determinada semana de la gestación. Pero en ningún momento ha reconocido la evidente lógica lucrativa que esconde el aborto.

Un rápido vistazo a las estadísticas permite detectar la espiral empresarial que promueve el crecimiento de la práctica de abortos. El 87,37% de las interrupciones se realizan en clínicas privadas. Y la razón fundamental de este monopolio, según las asociaciones provida, es que una gran mayoría de abortos no pasaría una rigurosa aplicación de la ley en los hospitales públicos.

Y cuando el sector público se niega a realizar verdaderos abortos ilegales, las clínicas privadas encuentran un sabroso negocio al que acceden con total facilidad firmando certificados médicos que justifican con “el daño físico o psíquico para la madre”.

La facturación estimada sobre los 112.138 abortos del año 2007, ronda la cifra de 50 millones de euros. Las tarifas de los abortos se mueven entre los 345 euros (para interrupciones de hasta 12 semanas) y los casi 1.700 euros para los que se llevan a cabo después de las 21 semanas. Sólo los 2.614 abortos que se realizaron sobre fetos de más de cinco meses, dieron a las clínicas un negocio de más de tres millones y medio de euros.

Mientras tanto, lejos de analizar los efectos perniciosos de un afán de lucro tras la realidad del aborto, el PSOE, y el Gobierno socialista, han hecho suyas las demandas de las clínicas de abortos que piden “aborto voluntario, gratuito y de calidad en todo el territorio”, hasta las 24 semanas de gestación, grantizando la continuidad de este negocio siniestro ante la amenaza que supuso la serie de denuncias contra las prácticas ilegales de los abortorios.

Uno de los mercaderes de la muerte de más éxito, pedirá el aborto libre en el congreso

noviembre 17, 2008
Manifestantes pro vida ante el negocio abortista más antiguo de España, Dator

Manifestantes pro vida ante el negocio abortista más antiguo de España, Dator

El presidente del Consejo de Administración de la Clínica Dator, Guillermo Sánchez Andrés, y tres catedráticos de derecho serán los próximos comparecientes de la subcomisión del Congreso encargada de justificar sustitución de la actual legislación sobre el aborto por otra que garantice el aborto libre y por tanto que nada interfiera con el flujo de ingresos por acabar con la vida de los bebés de los abortorios.

Guillermo Sánchez Andrés  ha sido llamado por el PSOE y acudirá mañana martes en representación del primer negocio abortista acreditado en España para la práctica del aborto legal de alto y bajo riesgo, y que lleva desarrollando su siniestra y lucrativa actividad de forma ininterrumpida desde el año 1986, con algunas excepciones, como la “huelga” que protagonizaron estos negocios en enero de este año como protesta por que Alternativa Española consiguiera meter en la cárcl a uno de sus colegas que infringía la ley.

Frente a su sede en Madrid se concentran diariamente voluntarios de asociaciones pro vida “para ofrecer a la mujer embarazada alternativas distintas al aborto”.

La presidenta de la Fundación Red Madre, Carmina García-Valdés, asegura que “es uno de los centros que más abortos practican en España, con una media diaria de 60 al día, teniendo en cuenta que está abierta 24 horas”.

También acudirán a la subcomisión, el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Granada, Francisco Balaguer (solicitado por el Grupo Socialista), la catedrática de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Barcelona, Mercedes García (IU), y el catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Complutense de Madrid, Julio Banacloche (PP).

AVA quiere que la nueva ley del aborto proteja a las mujeres de la manipulación y el abuso

septiembre 9, 2008
La Asociación de Victimas del aborto quiere proteger a las mujeres frente al aborto

La Asociación de Víctimas del aborto quiere proteger a las mujeres frente al aborto

La comisión gubernamental que estudia la reforma de la Ley Orgánica 9/1985 que despenalizó el aborto ignora las consecuencias que éste puede tener para la mujer, según la Asociación de Víctimas del Aborto (AVA). En una rueda de prensa celebrada ayer, la presidenta de AVA, Beatriz Mariscal, psicóloga clínica, justificó esta afirmación con el dato de que en dicha comisión no hay ningún psiquiatra, psicólogo, asistente social ni educador, es decir, los profesionales competentes para informar a las mujeres sobre las alternativas al aborto y sobre sus consecuencias. Tampoco hay ninguna mujer afectada por el aborto, y por eso Mariscal ofreció su propia experiencia y la de la asociación que preside para colaborar con la comisión gubernamental.

AVA es la principal asociación española que representa y ayuda a las mujeres que sufren las consecuencias de un aborto provocado, y en 2005 realizó un estudio piloto (que puede consultarse en la web http://www.vozvictimas.org) entrevistando a 3.000 de ellas. Según este informe, el 87% el de las mujeres entrevistadas manifestaron que el motivo principal que les llevó a abortar fue el abandono afectivo y/o físico de su pareja. El abandono del padre se manifestó en un 71% de ocasiones mediante “chantaje emocional”. Entre las menores de edad entrevistadas (19% de la muestra), en un 85% de los casos señalaron que sus padres les forzaron a someterse al aborto en contra de su voluntad. Todas las entrevistadas manifestaron que no se les informó suficientemente sobre las posibles graves secuelas del aborto, y el 99% desconocía que hubiera alternativas como la ayuda social e institucional o la adopción.

Aborto forzoso
En la rueda de prensa de ayer, AVA presentó el testimonio de un aborto forzoso ejecutado en el centro El Bosque de Madrid:

Negocio abortista El Bosque, de Madrid, implicado en otros casos de abortos ilegales, investigados actualmente por el colegio de médicos madrileño.

Negocio abortista "El Bosque", de Madrid, implicado en otros casos de abortos ilegales, investigados actualmente por el colegio de médicos madrileño.

Me llamo B., tengo 31 años y acaba de hacer un año del fallecimiento de mi hijo en mi aborto provocado en la ‘Clínica El Bosque’ en Madrid. No sé por dónde empezar porque mi historia es larga y dolorosa y he tardado tiempo en ser capaz de poder contarla. Todo paso cuando hacía poco tiempo que conocía a mi pareja y me fui a vivir con él.

Mi pareja tenía dos niñas, ya que las cuidaba él porque tenía su custodia y yo le veía como el mejor padre del mundo. Él me dijo que tenía hecha la vasectomía y aunque yo tomaba la píldora, ese mes tuve algún olvido y me quedé embarazada. Yo era puntual como un reloj y cuando estaba de tres semanas ya empecé a sentir nauseas y a sentir mucho sueño y algo raro que me pasaba pero no lo achaqué a un embarazo.

 

 

Yo venía de una situación familiar catastrófica y no tenía medios económicos y tampoco estaba muy estable psicológicamente…Pues bien, cuando tenía doce días de retraso, decidí hacerme el test y en segundos salieron las dos rayas que indicaban el positivo y yo me llené de alegría y felicidad. Estaba sola en casa en ese momento porque mi madre estaba trabajando y mi pareja estaba con sus hijas de vacaciones.


Mi madre llegó al rato y yo con toda mi alegría fui a contarle que estaba embarazada y le enseñé el test pensando que su reacción iba a ser otra. Dios mío… en qué hora hice eso y no callé y pedí ayuda a alguna asociación… A raíz de ahí empezó mi peor pesadilla, mi calvario y mi condena de por vida por el asesinato de mi propio hijo.


Nada más enseñarle el test a mi madre, me dijo que no podía tenerlo, que cómo iba a tener un hijo sin pareja estable, que cómo lo iba a mantener, que no iba a ser buena madre, que qué iba a pensar los vecinos, que cómo se lo iba a tomar mi hermano etc. etc. Mi alegría pasó a tristeza profunda, nerviosismo y desesperación por momentos.


Cuando llegó mi hermano, también se lo dijo mi madre y su reacción fue agresiva hacia mí por lo irresponsable que había sido y me convencían con coacciones para que abortara. De hecho me dejaron de hablar y me echaban de casa si tenía el bebé y yo pensaba en el padre como única solución. Pensaba que él estaría conmigo y que no me dejaría.


Le llamé al móvil pero lo tenía apagado y tras varios intentos di con él. Cuál fue mi sorpresa que él me dijo: TIENES QUE ABORTAR. YO VOY DE BENIDORM Y VUELVO EN EL DÍA Y LO PAGO Y YA ESTÁ. AHORA MISMO VOY A PEDIR CITA EN LA CLÍNICA Y VOY A HABLAR CON TU FAMILIA PARA QUE NO TE DEJEN SALIR DE TU CASA HASTA QUE VAYAMOS A LA CLÍNICA. Yo comencé a llorar desesperada, quería a mi hijo, lo sentía ya dentro de mí, por una vez en mi vida no me sentía sola y no quería abortar. Me obligaron toda coaccionada, no me dieron tiempo de escapar, de reaccionar. Estaba como atónita ante la situación que para ellos era un conjunto de células sin vida y la operación sería como sacarse una muela.


Pues bien, hecha un manojo de nervios sin fuerzas para llorar más ni poder ser capaz de decir una palabra más alta que otra, llegó el día de ir a la clínica, y me llevaron obligada. Era un sábado a las ocho de la mañana. Él aparcó el coche debajo de mi casa y llamó al telefonillo y yo le pedí por favor a mi madre que lo quería tener que no me obligaran, que podría sacarlo adelante. Mi madre me cogió el bolso y me dijo “Vístete que tenemos prisa.”

 

Así fue y a las nueve estaba en ese horrible chalet que utilizan como clínica llamada “El Bosque”, donde en la recepción había una señora sudamericana que me tomó el DNI y me dijo “¿Tienes miedo, no?”. Yo sólo quería salir corriendo de allí pero no podía, estaba paralizada, coaccionada, mis verdugos estaban allí a mi alrededor… Quería proteger a mi hijo, pero nadie me podía ayudar allí ya. Subí esas escaleras hacia las salas donde primero te hacen la eco y luego el test psicológico.


Recuerdo esos sofás rojos y recuerdo la cara de todas las chicas que estaban allí: estábamos asustadas y avergonzadas y parecía como si entre nosotras quisiéramos huir pero no podíamos. Vomité tres veces antes de entrar a la eco. Los médicos paseaban tomando café y hablando de sus felices vacaciones sin pararse a pensar en cómo nos sentíamos allí las chicas que estábamos esperando. Al rato, un medico alto, muy seco me llamó para que entrara a la sala de la eco, y me dijo: “Tranquila que estás de muy poco, eso no tiene vida todavía”. Y me hizo la eco, que yo no pude ver porque el monitor ya estaba girado. Yo desgraciadamente ya sentía a mi hijo. El pobre creo que pensaba y decía:  “Mamá, mamá, ¿qué pasa? ¿Están viendo si estoy bien? Yo le estaba engañando diciéndole: “Hijo, yo te sacaré de aquí”.


Unos días antes yo había tenido unos cólicos y había estado ingresada y mi hijo ya media
8 mm y le latía el corazón y sólo estaba de seis semanas. Eso de que no sienten y que no es un ser vivo es todo mentira. El médico me engañó. Tras la eco me hizo firmar el consentimiento y ahí me desmaye. Él me golpeó la cara ligeramente y me dijo: “Vamos mujer, que luego te vas de vacaciones”. Y firmé, pero no era yo.

 
Después volví a la sala de los sofás rojos y volví a ver a esas pobres chicas pidiendo ayuda a gritos. Una señora rubia alta con bata y EMBARAZADA era la psicóloga que me hizo pasar después. Esa señora me enteré después de que es socia de la clínica y  por eso hace lo que hace. Pues bien, esa mujer era mi última oportunidad de ayuda. Yo la estaba pidiendo a gritos y ella lo sabía pero no me hizo ni caso. Se limitó a rellenar los test ella y me dijo que no me preocupara que era un trámite, que ella los rellenaba siempre y tuvo el cinismo de decirme: “TÚ SÍ QUIERES TENERLO ¿VERDAD?” Entonces pensé que me iba a ayudar y al decirle que sí, que yo quería tenerlo a ella le dio igual. Se limitó a decirme que cuando saliera de allí me iba a encontrar mejor y que si algún día me sentía mal que la llamara. Anotó su móvil en una receta de allí para que así me pasara consulta después del aborto cobrando.


Después salí toda más hundida aún de allí, y me llamaron para ingresarme, pero antes tuvimos que pasar por el pago de 470 euros. Eso es lo que vale matar a un bebé. Había que pagarlo en billetes sólo en efectivo y sin factura. Después ya sola una enfermera extranjera también me pasó a una sala donde había dos camas. Olía a humedad y hacía frío, era muy tétrico, se olía a muerte en cada rincón de la clínica. Vino otra extranjera y me hizo desnudarme y ponerme una bata verde, un gorro y los patucos y me puso un suero y como no me encontraba la vena me pincho veinte veces y me dejo el brazo destrozado. Yo le dije que me quería ir y me dijo que ya estaba pagado y que no iba a ningún sitio.


Al rato me dijeron que pasara al quirófano. No me habían hecho ni un análisis, ni una radiografía, ni un electrocardiograma y sin embargo me pusieron anestesia general y tengo un papel firmado por ellos diciendo que me habían hecho todas esas pruebas. En el quirófano me preguntaron mi grupo sanguíneo y yo les dije que era 0 negativo y entonces se fiaron de mí y me dijeron que tenían que ponerme una inyección por eso y que antes tenían que pagarla mis familiares. Yo entré a la sala y de nuevo me temblaban las piernas y me desmayé pero enseguida me cogieron, me subieron al potro y me ataron con correas las piernas y las manos.

 
El anestesista, que venía sin bata alguna, me dijo que pensara en algo bonito y me pinchó para dormirme y sólo recuerdo la cara de una enfermera joven que estaba casi peor que yo. Debería ser su primera vez y recuerdo al médico acariciándome el muslo y diciendo: “Con lo guapa que eres, ya veras qué bien te sentirás después”.


Luego vi la aspiradora, pero ya dormí y cuando desperté llorando me sentía vacía. No sentía a mi hijo. No estaba, lo habían matado a pesar de mis súplicas y peticiones. Me llevaron a la habitación compartida con otra chica que también la acababan de traer andando por su propio pie. Al rato me sacaron un trapo enorme de mi vagina empapado en sangre y yo ya no sentía ni padecía. Sólo quería salir de allí, irme, alejarme… Me sentía sucia y una mala persona.


Salí de allí a las dos horas con un papel de lo que no se debe hacer después de abortar, pero no te dan un papel diciéndote cómo te vas a sentir después de hacerlo,  que es muerta en vida.

 
Mi pareja me abandonó y mi familia empezó a tratarme bien justo después del aborto. Yo sólo estaba en la cama de mi habitación como ausente sin querer saber de nadie o de nada pensando en mi hijo ya muerto. Perdí quince kilos, empecé a beber, no hay día que no llore la muerte de mi hijo… Tengo relaciones por tener, no puedo ver a embarazadas y creo que todo el mundo sabe lo que hice y ve a una asesina en mí. Tomo antidepresivos y estoy acudiendo a atención psicológica en AVA y si no fuera por eso me habría quitado ya la vida porque para mi la vida se acabo el día que mate a mi hijo. El aborto me destrozó la vida.

El alcalde de Villalba (Madrid) expulsa a 2 pro-vida del pleno

junio 27, 2008

Dos jóvenes pro-vida han asistido a un pleno que se celebraba en el Ayuntamiento de Villalba que estaba abierto a la asistencia de los ciudadanos. Entraron con una pancarta que protestaba contra la apertura de un centro abortista en la localidad.

Dicho negocio abortista se llama Anacaona S.L. y está en trámites de autorización. Desde el 22 de noviembre cuenta con autorización de la Comunidad de Madrid para abrir un centro de ‘abortos de bajo riesgo’. Un eufemismo para referirse a los centros abortistas que no cuentan con posibilidad de hospitalización, especializados en abortos de menos de 12 semanas.

El alcalde socialista, José Pablo González Durán ha obligado a la policía que desalojase a los jóvenes pro-vida y a todos los vecinos que asistían al pleno y habían aplaudido la leyenda de la pancarta: “Villalba es amiga de los bebes”.

Posteriormente, la policía local ha tomado nota de nombre, apellidos, DNI y domicilio de los ciudadanos expulsados. Tras el receso, el alcalde, visiblemente irritado ha señalado: “Tomaremos medidas para que esto no vuelva a ocurrir”.

La Plataforma ciudadana Villalba por la Mujer lleva recogidas más de 8.000 firmas de rechazo a la apertura del centro de abortos en Villalba. “Estamos en contra de que nadie quiera lucrarse con el sufrimiento de las mujeres”, señala Ana Isabel Bueno, portavoz de la citada plataforma ciudadana, quien además, ha instado al ayuntamiento para que ponga en marcha un servicio de apoyo para la mujer embarazada.

 http://www.lanacion.es/?p=10160