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Rafael López-Diéguez:»nuestro objetivo es claro: el aborto es un crimen y como tal debe ser penalizado en cualquier supuesto»

abril 27, 2009

En una entrevista publicada hoy en Religión en Libertad el cabeza de lista a las elecciones europeas por Alternativa Española se ha mostrado tajante en su postura contraria al aborto. No estamos acostumbrados en España a leer o escuhar a un político definirse con esa rotundidad en contra del crimen abortista que, en general es tolerado o aplaudido por todos los que se dedican a la política en España.
Por su interés reproducimos el fragmento de la entrevista que hace referencia a la defensa de la vida; el resto de la misma puede leerse pinchando en el enlace de arriba.

– AES ha estado muy presente en los procesos judiciales contra el abortista “doctor” Morín, la clínica Isadora y el “barco de la muerte” que atracó en el puerto de Valencia. ¿Indica tal cosa que AES piensa hacer de la lucha contra el aborto uno de los elementos esenciales de su acción política? Si alguna vez tuviera posibilidad de gobernar, ¿penalizarían el aborto en todos sus supuestos?

Definitivamente sí, nuestra declaración programática y nuestro compromiso desde el inicio fue claro, no habrá un ataque a la vida, a la familia, a nuestras raíces cristianas y a la unidad de España que quede sin respuesta. AES se ha comprometido – casi en solitario – en la defensa de la vida y hemos iniciado las únicas acciones, desde que se modificó la ley en el 85, que han surtido efectos. ¿Por qué? Es fácil, en nuestro caso no había nada que negociar, no caben componendas, no existe matemática electoral que nos obligue a decir que la actual ley del aborto es equilibrada y goza de consenso (Sr. Rajoy), no hay dos velocidades como pretenden algunas organizaciones o asociaciones “provida”. En nuestro caso el objetivo es claro: el aborto es un crimen y como tal debe ser penalizado en cualquier supuesto, pues se trata de la muerte de un ser humano, más guapo o mas feo, con deformación o sin ella, fruto de una acción violenta, a la que él es ajeno y por la que no tiene que pagar con la condena de pena de muerte; existe desde que se concibe, su componente genético es el mismo desde ese instante hasta su muerte y lo que es más importante para los cristianos, hay un plan especial diseñado para él, porque él es un ser único en toda la creación. ¿Quién tiene el derecho a privarle de la vida?, ¿la madre? la respuesta es clara: ¡no! ésta es una mera usufructuaria de ese ser, debe disfrutar de él, conservarlo y mantenerlo, pero no puede hacer acto de disposición alguno en tanto que solo UNO es el nudo propietario. Me ha salido la vena jurídica.

Por último, escandaliza ver cómo se pretende confundir a la buena gente, cuando se asegura que el PP está a favor de la vida y luego, como en Madrid, mantienen conciertos con las clínicas abortistas, pagando el precio de los abortos; esto lo hemos denunciado en muchas ocasiones y nadie quiere escucharlo (las facturas existen, las pruebas están ahí).
– Como partido social cristiano, ¿cuál es su postura respecto a la institución familiar? ¿Abogan por la derogación del matrimonio entre homosexuales y/o de la ley del “divorcio express”?

En este tema hemos de ser claros y no podemos dejar lugar a dudas. Ya hemos dicho que nosotros solo reconocemos la familia acorde al orden natural, es decir, la compuesta por hombre y mujer en el seno del matrimonio y con vocación de transmitir vida. Por ello no caben ambigüedades reconociendo fórmulas como las uniones homosexuales organizadas a partir de una regulación en derecho positivo, ya sea por la vía de las parejas de hecho (PP) o por el matrimonio civil ( PSOE, UpyD, Ciudadanos…). El tipo de lo injusto moral, el ilícito moral, está en las uniones homosexuales, como entidad asimilada a la familia, y no en cómo se regulen en derecho, ya sea por medio de las parejas de hecho o del matrimonio civil, aunque sin lugar a dudas en este último caso existe un circustancia agravante más. Es un escándalo intentar confundir a los españoles diciéndoles que se ha recurrido al Tribunal Constitucional la ley del matrimonio homosexual, cuando se mantiene en el programa político las uniones homosexuales.

No escapo a la pregunta del divorcio express, por muy políticamente incorrecto que sea. omo católicos somos contrarios al divorcio, toda vez que para nosotros el matrimonio es indisoluble, está acrisolado sobre una unión que nos transciende y sobre la cual no se puede gobernar. Desde el punto de vista social un divorcio es una desestructuración de una familia, y por ende de una sociedad, es un sufrimiento para los cónyuges y más para los hijos. Y además para evitar la posibilidad de la reflexión y el nuevo entendimiento en aras de proteger a los más indefensos, los hijos, el gobierno socialista, con la abstención del PP, recorta los plazos y lo simplifica para evitar “el sufrimiento prolongado” del periodo pre divorcio y de esa forma alargar el verdadero periodo de sufrimiento: el del post divorcio. Hoy se está llegando a igualar el número de matrimonios por años que el de divorcios, esto pasará una factura muy cara a la sociedad española.
Con nuestro planteamiento no queremos criminalizar o señalar a los divorciados, muchos de ellos forzados a esa situación por amenazas económicas o de custodia de los hijos, lo que en definitiva les hace ser víctimas de una ley que les deja indefensos.

¿Hasta dónde debemos proteger la Vida?

marzo 23, 2009

Reproducimos el siguiente artículo del blog de Rafaél Lopez Diéguez por su interés

Rafael López Diéguez

Rafael López Diéguez

Quizás sea mucho pedir que, cuantos en su discurso se refugian ideológicamente en el humanismo cristiano, como último referente o como uno más, fueran claros y rotundos en cuestiones fundamentales; que utilizaran los conceptos de forma coherente y no vaciándolos previamente de contenido. Así debiera acontecer en todo lo referente al Derecho a la Vida y la lucha contra el aborto.

Hemos visto que diputados de partidos que se definen como democristianos no votan en contra de leyes como la nueva propuesta abortista socialista; que algunos diputados de partidos de inspiración cristiana se ausentan en determinadas votaciones; que partidos teóricamente contrarios al aborto, como el Partido Popular, acaban aceptando y manteniendo la actual ley del aborto sin que por ello dejen de presentarse como defensores de la Vida.

La Conferencia Episcopal ha lanzado una campaña antiabortista bajo el lema de “Protege mi vida” que ha causado un farisaico escándalo. Lo ha hecho, entiendo, con un doble objetivo: primero, oponerse a la nueva ley socialista; segundo, pedir la prohibición del aborto en España. De ahí que la convocatoria de una Eucaristía, en la catedral de la Almudena, oficiada por el cardenal Antonio María Rouco, dentro de la Jornada Pro-Vida coincidente con la festividad de la Anunciación, se haga para “que la ley no salga adelante” y para “detener la matanza de fetos inocentes llevada a cabo con total impunidad durante años”.

Los partidos se han posicionado mayoritariamente contra la campaña de la Iglesia. La han considerado extremista y agresiva, juicios compartidos por convergentes y socialistas; algunos han guardado silencio. El Partido Popular, como era de esperar, ha preferido decir ni sí ni no.

La portavoz popular, estrella rutilante de la fotogenia hispana, ha sido la encargada de fijar la posición del partido: respeta la campaña de la Iglesia porque ésta tiene “todo el derecho del mundo a expresar su opinión y hacerla valer como considere oportuno”, faltaría más. Lo que no es capaz de explicar Soraya Sáenz de Santamaría es si el Partido Popular está de acuerdo con lo que se pide o no.

Debemos entender que, con estas declaraciones, el Partido Popular busca transmitir la idea de que apoya la petición de la Iglesia o, mejor dicho, que la Iglesia apoya el planteamiento del Partido Popular, reconduciendo así la posible revuelta de conciencia de los católicos. Y ¿Cuál es ese planteamiento? Lo dice muy claro la propia Soraya: “es un debate (el del aborto) que se ha abierto frívolamente cuando había consenso sobre” la actual ley. Lo que se suma a las sucesivas declaraciones de dirigentes populares otorgando al aborto la consideración de derecho o votando en este sentido en el Parlamento Europeo.

Me alegro infinitamente de que la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría se muestre preocupada “por el mensaje que se está enviando a los adolescentes de que el aborto es un método anticonceptivo más”. Espero, para esquivar la acusación de irónico, que eso suponga un cambio de política familiar y sanitaria en todas las administraciones populares, porque esa es la consideración que el aborto tiene en la actualidad, porque así se lo conceptúa, directa o indirectamente, en las campañas de anticoncepción disfrazadas de “Educación Sexual”. Me alegro sinceramente de que el Partido Popular vaya a impulsar un cambio real siguiendo las palabras de Soraya Sáenz de Santamaría poniendo en marcha en toda España campañas contra el aborto sufragadas por las administraciones públicas.

El problema es algo que oculta celosamente la portavoz Soraya Sáenz de Santamaría. La realidad es que el Partido Popular continua contribuyendo a difundir el aborto como una práctica anticonceptiva más. ¿No se hace así cuando las administraciones populares reparten la PDD? ¿No se contribuye a ello a través de los conciertos que las administraciones populares han firmado con las clínicas abortistas? Y ¿No encabezan las Comunidades gobernadas por el Partido Popular, que tienen las transferencias en materia sanitaria, las listas del número de abortos en España? El problema es que la señora Soraya Sáenz de Santamaría quiere hacernos creer que existe un aborto bueno y un aborto malo. El aborto bueno del PP y el aborto malo del PSOE. Contra el segundo es lícito posicionarse contra el primero no.

La diferencia entre quienes estamos Defendiendo la Vida y quienes aparentan “defender la vida” radica precisamente en el límite que se establece. Quienes aparentan “defender la vida” piden que se limiten las semanas para abortar o, simplemente, que sólo se autorice en determinados casos, aún cuando esos determinados casos lleven en su cuenta un millón de niños exterminados; quienes defendemos el Derecho a Vivir no queremos que existan límites para la Vida.

Reitero, me gustaría que los dirigentes de los partidos, especialmente los del Partido Popular, fueran claros y rotundos en este tema. Que no se refugiaran en el eufemismo o en las frases preparadas por los equipos de comunicación para dar la apariencia de oposición sin estar en la oposición, porque de lo contrario millones de españoles que están contra el aborto continuarán siendo sistemáticamente estafados y decenas de miles de niños asesinados cada año.